enfoque gay lo publicó el sábado 18 de agosto de 2007 a las 9:49 // Permalink

No merezco piedad

Las primeras cosas primero: pido disculpas por haberme desentendido del blog durante tanto tiempo y me siento muy culpable por haber abandonado a mis nobles y escasísimos lectores sin despedirme como es debido. Hola, aquí estoy de nuevo; sin embargo, no quiero precipitarme afirmando que estoy de vuelta, porque me siento un poco cansado --como de costumbre-- y me faltan fuerzas para mantener al día esta bitácora.

Antes frecuentaba unos pocos portales de noticias GLBT a fin de permanecer al corriente de lo que se cocía en el mundo de más allá del arco iris, pero la verdad es que eso dejó exhausto y en bragas mi sentido de la moral: raramente abría en el navegador una página de contenido homosexual sin que las alarmas de mi conciencia perdieran el juicio y se pusieran a girar y brillar como demonios encapsulados en frascos de cristal. Conservador y derechista, además de gaaaaay, constituyo una de esas mutaciones extravagantes que los científicos se chiflan por estudiar. O quizá no tanto. El caso es que resulta agotador leer una noticia tras otra y que todas ellas te suenen maniqueas en el mejor de los casos y ofensivas y fascistas en el peor. Francamente, a veces da la sensación de que lo peor es siempre lo más frecuente.

En fin, debo tomar una decisión con respecto a la continuidad de Enfoque Gay. Por otro lado, me voy a tomar la libertad de construir un par de sitios web sobre asuntos que me divierten; incluso es posible que diseñe una pequeña web sobre homosexuales célebres, aunque ciertamente no adoptará formato de blog.

Bueno, saludos y disculpas sinceras. Me siento muy avergonzado, pero, si debo ser honesto, éste es mi verdadero estilo.

Posdata: dentro de veinte minutos, cuando consulte determinada información en Internet, me daré una ducha, y si bien me siento como un trapo viejo arrojado a un rincón, es posible que asista a una celebración familiar en el campo. Como todo, eso tiene sus pros y sus contras: lo último que me apetece en este momento es reunirme con tíos y primos a quienes, a pesar de apreciar afectuosamente, no veo más que de año en año: o sea que tendré que responder un sinnúmero de preguntas incómodas. Sin embargo, me encanta enfrentarme a un buen pedazo de carne asada y muy jugosa, que es precisamente lo que abundará en la fiesta campestre...

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Editado: acabo de enterarme de que de hecho se trata de una cena, no almuerzo. Quizá se prolongue mañana. En fin, mejor para mí.

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enfoque gay lo publicó el martes 22 de mayo de 2007 a las 7:38 // Permalink

Gay asuntos desde el planeta Marte

Luke Macfarlane, novio de T.R. Knight Está bien, muchachos, tengo una docena de pestañas abiertas en mi navegador. Y esa docena de pestañas corresponde a una docena de páginas web cuyo contenido me propongo comentar en esta entrada. Ninguno de los asuntos referenciados me ha causado una sonrisa, debo admitirlo, y debo admitir también que quizá P., la encantadora compañera de instituto que me dijo que yo necesitaba a alguien con quien enfrentarme todo el tiempo para ser feliz, llevaba razón. Carácter Funcional, esos son mis apellidos.

Un lector de la columna de Andrew Sullivan --ya sabéis, el célebre bloguero católico, conservador, homosexual y oso-- le envía un mensaje sobre el recientemente fallecido predicador Jerry Falwell. Su mensaje comienza así:

[...] I really think that Falwell's legacy is simple... he brought fundamentalist' christianism out from under a rock and injected it into the daily conversation.

Lo cual significa, despojado de prejuicios, que Falwell elevó lo que el lector denomina «cristianismo fundamentalista» a la misma categoría que otras tantas ideologías radicales que protagonizan la vida pública norteamericana, como por ejemplo determinadas corrientes de izquierdas y geelebetés. No está de más que alguien afirme que la mesa es blanca cuando la mayoría mediática clama que la mesa es negra, aunque de hecho la mesa en cuestión es de color rosa flamenco. Resultaría sencillo extrapolar el caso americano a la vieja España.

Cambio de tema. Publica Gay.com una interesante noticia: Bush se une al Papa en el Paseo de la Infamia anual, y de este modo el círculo se cierra: tres protagonistas de la escena internacional congregados en el concurrido bulevar de los malo–malo–malo malvados. El tercero en discordia es el presidente de Irán, Ashmadinejad. El caso es que la lista ha sido confeccionada por Human Rights Watch, lo cual me hace pensar en Human Rights Campaign, la paranoica asociación moralizadora que atrajo mi atención y motivó la entrada «Gays que deciden por gays...» hace un par de meses. En dicho post me hacía eco de la acusación de homofobia que la HRC vertía sobre un fabricante de chocolatinas a causa de un anuncio emitido durante la super-bowl. Los creativos que idearon el spot se limitaron a reproducir una vieja broma que confundía virilidad y miedo a la homosexualidad, y los sicóticos de la HRC pusieron el grito --agudo, muy agudo-- en el cielo.

Supongo sin embargo que lo más interesante ha sido uno de los comentarios de los usuarios del portal. Compara a los homosexuales que apoyan al Papa con, bueno, con presuntos judíos que habrían colaborado con los nazis. Pero mucho me temo que esa analogía es demasiado endeble para tomársela en serio, y en realidad se limita a inocular una idea perversa en el cerebro de otros usuarios igualmente débiles mentales: a saber, que el Papa y Adolf Hitler comparten la misma inmunda magnitud. Nada nuevo, por otra parte, pues a Juan Pablo II se le acusó repetidamente de genocida por su postura en relación con el uso de métodos contraceptivos en África (la verdad ha sido siempre bien distinta). Por cierto que la HRW suscitó cierta polémica hace un par de años, entre otras cosas, por llamar a ETA banda separatista y por cuestionar la legitimidad del Gobierno español para dispersar a los presos terroristas. Y es que la previsión de que los últimos serán los primeros ha cedido paso a esta abyecta revisión: los culpables serán inocentes, que se ajusta mejor al estado de confusión generalizada actual.

De expressgaynews.com tenía intención de mencionar al sacerdote católico gay que desafió al presente Príncipe de los Obispos hace la tira de años, pero prefiero situar el foco sobre un artículo publicado por el editor de dicho sitio web, Phil LaPadula. Traduzco los párrafos primero y último:

El terrible y reciente asesinato de Ryan Skipper tuvo algo en común con casi todos los otros asesinatos de gays que he reportado para el Express: Los sospechosos, William Brown y Joseph Bearden, son ciudadanos caucásico nacidos en Estados Unidos.

[Sarcasmo: lo cual entronca, como es evidente, con la última parte:]

Quizás la próxima administración [de la Nación] admitirá que la verdadera solución a la tragedia de la inmigración ilegal requiera trabajar para transformar el cesto socio–económico que es el planeta Tierra. Quizá tendremos líderes que valoren la dignidad otorgada por Dios más que las fronteras confeccionadas por el hombre.

Lo significativo del editorial es la escasa consistencia con la que LaPadula asocia asuntos tan dispares como la homosexualidad y la inmigración ilegal. Sostiene el autor que los responsables de delitos cometidos contra GLBT’s suelen ser ciudadanos estadounidenses de pura raza, por así decir, pero excluye tramposamente de la ecuación varios factores relevantes: si lo que trata de hacer es dibujar una imagen mental favorable del modo en que los latinos se aproximan a la homosexualidad, quizá debería ubicar el análisis en un país hispanoamericano: le sorprendería comprobar que las ventajas con las que contamos los gays en España, hispana entre hispanas, no son precisamente la norma en el continente de ultramar. Sería asimismo adecuado que incorporara los datos de agresiones a todo tipo de personas, y no sólo los que afectan a GLBT’s. Por otra parte, no todos los homicidios en los que un gay es la víctima constituyen lo que se ha dado en llamar «crímenes de odio». Uno de los ejemplos propuestos engañosamente por PaDula es el asesinato del escritor de libros infantiles Alan Shalleck, ¡pero es que los dos homicidas, ambos varones, eran pareja! // Acabo de releer este párrafo y llego a la conclusión de que mi tesis no ha quedado clara: chicos, no os sintáis forzados a incluir la homosexualidad en todos los asuntos de la mundana existencia. Creedme, hay vida ahí fuera.

A propósito, el cantante Dave Hall publica un artículo escrito en primera persona en la revista Advocate. Hall es árabe y gay, y tras leer su texto uno puede resolver que los occidentales hemos destrozado un hermoso mundo edificado por la civilización árabe. Enrojezco a causa del sentimiento de culpa. Miradme.

Por cierto también que el especial de junio de Advocate dedica la portada a un guapo actor llamado T.R. Knight. Una rápida búsqueda en Google me pone sobre la pista y recuerdo el escándalo levantado por un compañero de Knight en Anatomía de Gray que lo había llamado «maricón». Fue un feo asunto, y más feo el modo en que se infló el globo. De hecho, creo que fuimos verdaderamente afortunados al confirmar que aquella polémica no provocó que el planeta Tierra estallara en mil pedazos. Pues bien, Knight tiene novio, cuyo rostro ilustra la presente entrada. Mono, ¿no? Es martes, feliz día.

Posdata: exacto, Sonia, me refiero a ése Alberto.

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enfoque gay lo publicó el domingo 20 de mayo de 2007 a las 12:42 // Permalink

Harlow Cuadra, George Michael y Jerry Falwell, en la sombra

Breviario dominical: harlow Cuadra, George Michael y Jerry Falwell [Parte de esta entrada hace referencia a sucesos y personajes relacionados con el caso Kocis. Puedes encontrar información introductoria aquí.] Un artículo publicado por PilotOnline.com sintetiza los datos más relevantes del documento acusatorio redactado por la policía en el que se sostiene la culpabilidad de Cuadra y Kerekes en el asesinato de Bryan Kocis. Aunque la mayor parte de la información había sido revelada previamente por otros medios de comunicación, así como reproducida en este blog, el texto al que aludo ofrece algunos detalles interesantes.

La cita que congregó a Cuadra y Lockhart/ Corrigan, junto con otros comensales, en la gala de la AVN celebrada el pasado enero en Las Vegas tuvo lugar en el exclusivo restaurante Le Cirque de la capital mundial del juego. En dicha reunión, los comensales llegaron a la conclusión de que el trabajo en equipo podría reportarles hasta un millón de dólares de beneficios. He aquí el perfecto móvil para un asesinato. Fue en esa ocasión cuando Cuadra, según un asistente, preguntó a Lockhart si se avendría a trabajar con él en caso de que Kocis desapareciera del mapa.

Por otro lado, era cierto que la reciente cita de Cuadra y Lockhart en una playa nudista de San Diego fue grabada por la policía. Según ha trascendido, Cuadra ofreció algunos detalles relevantes del crimen, con alusiones a que fue cometido casi como si se tratara de una venganza personal, y a que Kerekes se pasó de la raya (el cadáver de Kocis presentaba 28 puñaladas y heridas en el cuello).

Según el affidávit policial, los 4 participantes en la reunión de Le Cirque estuvieron también en la cita de la playa nudista, es decir, las parejas formadas por Cuadra y Kerekes, y Lockhart y Roy. ¿Es de suponer que el mismo sujeto que reveló los detalles de la conversación mantenida en Le Cirque, asistió a la fiesta nudista? ¿Grant Roy, quizá?

El 22 de enero de 2007, 2 días antes del crimen, Cuadra abrió ex profeso una cuenta Yahoo para ponerse en contacto con Kocis, y poco después empleó su tarjeta de crédito y su carné de conducir para alquilar el vehículo que habría de trasladarlo hasta el escenario del crimen. Cuando Cuadra devolvió el coche a la agencia, el automóvil había incrementado su rodaje en más de mil millas.

A estas alturas resulta difícil confiar en la inocencia de Cuadra.

Cambiando de tema, George Michael se declara al fin adicto a las drogas. Lo cual significa que todos estábamos en lo cierto al sospechar del barbudo cantante aficionado al cruising geriátrico.

Quien no debió de sentir en vida demasiada simpatía por George Michael y Harlow Cuadra fue el predicador norteamericano Jerry Falwell, carismático líder de movimientos cristianos conservadores que responsabilizaba a la homosexualidad, al feminismo y a los izquierdistas de la deriva moral estadounidense. Elmundo.es, diario habituado a publicar bastante basura sobre cualquier asunto vinculado con Estados Unidos, se hace eco de la noticia de la muerte de Falwell y no resiste la tentación de adoptar un tono editorialista. En cualquier caso, el fallecimiento de Falwell ha provocado un profundo alborozo entre numerosos gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, o sea, geelebetés, y aunque comprendo el rencor suscitado por una vieja lucha entre dos formas de ver el mundo no necesariamente contrapuestas --aquí, los gays conservadores--, no puedo decir que vaya a tomar un trago para celebrar la noticia. No obstante, sí lo echaré por vosotros. Feliz domingo.

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enfoque gay lo publicó el viernes 18 de mayo de 2007 a las 10:11 // Permalink

Zerolo y otras cosas

Zerolo y demás Como tantos otros homosexuales, siempre he tenido la peor opinión --es decir, una opinión FEROZ-- de Pedro Zerolo, perfecto ejemplo del tipo de gay que no refleja los intereses ni el sentido común de este servidor. Me bastó echarle un vistazo un par de veces en entrevistas de televisión para forjarme una imagen mental de este pollo canario, y leer algún artículo publicado por Nación Gay, en el que se lo acusaba de convertir la celebración del Orgullo Gay en un lucrativo negocio personal, no hizo sino asentar la desagradable sensación que Zerolo me causaba. No está de más consultar Google para hacerse una idea de la variedad de reacciones que el abogado semi–venezolano suscita, lo cual demuestra que su presunto poder quizá no sea más que un juego de luces y sonido, un espejismo y una mentira, que carece de fuerza en la vida real. Zerolo no es EL gay, sino UN gay, una sombra entre la diversidad a la que únicamente el vacío moral, y la falta de buen juicio de no pocos gays y heteros, ha conferido una dignidad especial.

Saco a colación este asunto porque Zerolo ha enviado la última portada de la revista Zero, ocupada por la efigie de un favorecido Ruiz Gallardón, a unos pocos conservadores: Benigno Blanco, presidente del Foro Español de la Familia, la Conferencia Episcopal, órgano de decisión del catolicismo español, y a Federico Jiménez Losantos, líder intelectual/ moral de buena parte de la derecha liberal–conservadora española y polémico comunicador de radio. El motivo que aduce Zerolo es el de hacerles ver con quién se hacen la foto, lo cual demuestra la extensa y honda vacuidad del reivindicador GLBT reconvertido, no precisamente por arte de magia, en servil político del PSOE.

Pasa desapercibido a ojos del Manipulador Zerolo que es precisamente Losantos uno de los enemigos declarados más feroces de Gallardón. Sin ningún género de dudas: basta poner la radio o bajarse los mp3’s de la Red para darse cuenta de que Losantos y Gallardón engrasan sus armas desde extremos opuestos del espectro derechista (centrista, en el caso del alcalde). Y ha sido precisamente Gallardón quien ha demandado, bastante hipócritamente, dicho sea de paso, a Losantos bajo no sé qué acusación. No obstante, resulta magnífico que Zerolo haya comprado varios ejemplares de Zero para distribuirlos entre los jerarcas sociales (Foro), religiosos (Conferencia) y mediático–intelectuales (Losantos), pues, mientras él soltaba guita y estampaba los sellos en los sobres, varios pelmas de COGAM cancelaban sus suscripciones a la revista Zero con el pretexto, infame y perverso, de que el magazín le hace el juego al PP. ¡Cielo santo, no sé qué apesta más, si la miserable agresión a la libertad de expresión, o la fantasía de que Zero se ha aliado con los populares! Quizá sería ése un rasgo de sentido común que me induciría a cambiar mi propia actitud respecto a la revista...

Por cierto que, según he leído, la entrevista fue ofrecida en primer lugar a Miguel Sebastián, candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid, además de diablo conspirador económico de las altas esferas político–financieras españolas. Ayer por la mañana le eché un vistazo a su jeta en televisión, y pensé que tenía un puntazo gay: no me costó imaginármelo entrando subrepticiamente en un macro cuarto oscuro o cosa parecida (la última vez que aludí desfavorablemente a los cuartos oscuros se levantó una gran polvareda, y mucho me temo que me mostré excesivamente cortés en mis respuestas: mi opinión sigue siendo igual de fiera). No sé si Sebastián es gay o no, y aun de saberlo a ciencia cierta no lo desvelaría, pues el outing es, a mi entender, un acto de fanatismo, pero, de serlo, y esto es más o menos público y notorio, no habría de sentirse demasiado solo tras los muros del armario: en este sentido, el PSOE es de lo más prolijo. Me pregunto si no deberían realizar una fiesta, invitar a unos pocos famosos y, con gran pompa y circunstancia y acompañamiento de grupos demodé de la Movida Madrileña, celebrar una sesión de puertas abiertas: ministros, vicetales, Gremlins, secretarios, todos esos gays, ¡espectacularmente expulsados de los humillantes muros del armario!

Una última cosa. Mientras buscaba determinada información para escribir esta entrada, he encontrado un magnífico artículo publicado por Horacio Vázquez–Rial en relación con los movimientos políticos y sociales gays, por expresarlo de algún modo, y aunque me ha parecido de lo más revelador, contiene una frase completamente absurda; dice así:

Zerolo no representa a los homosexuales, gente en general culta y avispada, nada fácil de engañar y menos aún de dirigir.

Pues bien, el hecho incuestionable es que existe todo tipo de homosexuales, y si me apurara, debería añadir que únicamente una minoría de ellos --o sea, de nos-- es tan culta, avispada y difícil de engañar y dirigir como sostiene el artículo. Por enésima vez: los gays, fuera de la cama, no somos diferentes.

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enfoque gay lo publicó el miércoles 16 de mayo de 2007 a las 10:47 // Permalink

Gallardón entre luces multicolores

Alberto Ruiz Gallardón Ayer a mediodía vi en el canal Cuatro una breve entrevista a Alberto Ruiz Gallardón, alcalde de Madrid, realizada por Concha García Campoy, y por cierto que me sorprendió muchísimo el aspecto avejentado que presentaba el político popular. Me pregunto si las luchas intestinas de su partido y los fieros ataques lanzados por Federico Jiménez Losantos no le habrán desquiciado los nervios. Incluso me pareció percibir cierta inquietud reflejada en el extraño rostro del alcalde. Además luce canas, muchísimas canas, y tenía la piel tan enrojecida que me hizo preguntarme si el señor Gallardón no habrá enfermado. Sin embargo, he de suponer que todo se debe a la época electoral en la que nos encontramos, y en todo caso, el alcalde se ve en buena forma retórica. Podría regresar a La Mañana de COPE para practicar otro careo con su archienemigo Losantos; si se revela tan intenso como el último, que terminó con los puñales cortando el aire, habrá merecido la pena. Aquello sí que fue un auténtico espectáculo.

El caso es que la Campoy formuló a Gallardón una pregunta relacionada con los homosexuales. Sobra decirlo, pero sacaba el tema a colación porque el madrileño ha protagonizado la portada de la revista Zero este último mes, si no lo he entendido mal. La verdad es que esa revista me la trae al pairo: ojeé un ejemplar en casa de un chaval, hará tres o cuatro años, ¡y ya no más! Bueno, Gallardón es el patrón del Centro en el Partido Popular, por expresarlo de algún modo, y era de rigor que ofreciera su mejor rostro, incluso tan desmejorado, al dar su opinión respecto a «la cuestión GLBT». En resumidas cuentas, respondía Gallardón que no es partidario de discriminar a nadie por causa de su orientación sexual, sino todo lo contrario. Lo cual suena a frase confeccionada a la medida de un político, pero está bien. Si diseccionamos y nos introducimos más profundamente en especulaciones de tipo semántico o nominal, tal vez terminemos con la misma jeta descompuesta del niño Alberto. Dejémoslo ahí.

ZP ocupó, hace ya tiempo, otra portada de Zero, con sus cejas angulares rasgando su cráneo en forma de pera --menudos dos, uno no se atreve a asegurar que no provienen del planeta Cabeza Rara Alfa Centauri--, y lo mismo puede decirse de Llamazares, el comunista doctor asturiano, que se mostraba rodeado, si no recuerdo mal, de una corte de apuestos varones. ¡Ah, si en eso consistiera el verdadero comunismo, tal vez sus mítines serían más concurridos! En cuanto a Rajoy, y al menos hasta donde yo sé, sólo pusieron su efigie en una portada del magazín gay muy próximo a un titular que preguntaba si es lícito sacar del armario a un político. Sobra decir que me pareció un juego tramposo y absolutamente repulsivo. Pero, ¡ey!, conservo mi consuelo: nunca he invertido un céntimo en esa revista destinada a cierta parte del público gay. Por si alguien se lo estaba preguntando, hay vida intelectual fuera de las páginas de Zero. Y eso es algo que me hace muy feliz.

Posdata: a propósito, esta mañana, en La mirada crítica de Telecinco, el dulce --dulcísimo-- Vicente Vallés ha entrevistado a un tal Martín, candidato a no sé qué puesto en la provincia de Gerona. Va por el Partido Popular y me pareció un verdadero bombón, aunque quizá le faltara soltura. Tiene 19 años, nada más y nada menos. Mucho me temo que ande falto de carácter para enfrentarse a lo que en el futuro, de porfiar en política, se le vendrá encima. Sin embargo, tranquilo, chico: más de uno te apoyará con verdadero fervor.

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enfoque gay lo publicó el lunes 14 de mayo de 2007 a las 23:38 // Permalink

Brokeback Mountain para babies

Brokeback MountainThe Gay Cowboy Curriculum: 8th Grader Subjected To 'Brokeback' Screening Wants $500K To Buy Back Her Lost Innocence - Defamer, o sea, un colegio es demandado por proyectar Brokeback Mountain, el famoso filme de vaqueros homosexuales, en una clase de primaria. La edad de la niña cuyos abuelos han denunciado al colegio es de 12 años, mientras que la calificación de esta película en Estados Unidos es "restringida", lo que significa que por debajo de los 17, se requiere presencia parental o de un adulto responsable del menor. Honestamente, no me apetece entrar en polémicas, ni discutir si los abuelos tratan de sacar partido de este pequeño accidente o si sencillamente no toleran la homosexualidad, pero me pregunto --y tengo mi propia respuesta-- por qué el profesor suplente mostró a los críos precisamente esta película (a mí me enseñaban La historia interminable y cosas así). Por supuesto, este asunto me trae a la mente el viejo conflicto entre "derechos sociales" y derecho de los padres a la educación de sus hijos (derecho que, dicho sea de paso, encuentro fundamental, con las excepciones de rigor). También por supuesto, debo de pertenecer al aparentemente pequeño grupo de gays que no toman partido de inmediato por una de las partes solo porque, también en apariencia, la parte en cuestión defienda presuntos derechos GLBT.

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enfoque gay lo publicó el jueves 15 de marzo de 2007 a las 18:59 // Permalink

El SIDA en Estados Unidos

notasIs the "Down Low" Theory Racist?: The dark cloud of HIV continues to hover over the African-American community. African-Americans make up a mere 12.3% of the US population, but account for 50% of the new HIV/AIDS diagnoses in the United States (2000 Census). African-American men primarily contract HIV through contact with other men, while the primary mode of transmissions for African-American women is through heterosexual contact.
Interesante entrada en GayLife de About.com. Afirma que la comunidad afroamericana estadounidense se reduce al 12,3% del total de la población; sin embargo, suponen el 50% de los nuevos casos de SIDA detectados (la estadística es un poco vieja, del 2000). Esta información me ha hecho recordar un post que publiqué el pasado 29 de enero en relación con el modo en que determinadas iniciativas sociales deben enfocarse (adaptarse) a las minorías para que surtan verdadero efecto. Afirmaba en mi pequeño artículo que, aunque este método de trabajo quizá tu tuviera mucho sentido en la España de hace una década o poco más, la diversificación racial en la piel de toro nos obliga, o debería obligarnos hoy, a reconsiderar nuestra actitud. Respecto a este punto, quizá convenga subrayar que en Estados Unidos parecen estar cometiendo algunos errores de concepto, al someter el sentido común al complejo de culpa, y eso es justamente lo que podría suceder también en España, en particular porque carecemos de práctica en este terreno (el de un mundo en que no todos somos blancos, como sucedía hasta antes de ayer). Convertir a los Latin Kings en asociaciones culturales es una buena demostración de esa impericia.

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enfoque gay lo publicó el viernes 9 de marzo de 2007 a las 14:10 // Permalink

Gay escribe un par de comentarios

Acabo de leer un artículo publicado por Matt Sánchez en el magazín digital de enfoque izquierdista Salon.com. Un texto interesante, desde luego, aunque admito que no he encontrado una sola frase que no hubiera previsto; además, lamento que Sánchez no haya profundizado más en la descripción de sus convicciones políticas, que él envuelve con el genérico lazo del «conservadurismo». Me temo que esa etiqueta puede significar literalmente cualquier cosa. Ya dije en mi post de ayer que no tiene sentido conferir relevancia política a este asunto, aunque no soy el único que lo piensa: la mayoría de los blogueros situados a la izquierda en el espectro político, así como los blogueros homosexuales, y muy especialmente los blogueros homosexuales situados a la izquierda en el espectro político, han optado por utilizar esta golosa anécdota, artillería propagandística en toda regla, para, por un lado, hacer un par de bromas tontas, y por otro, verter acusaciones de hipocresía sobre los conservadores. Otra vez. Y ya van... ¿cuántas estrellas flotan en el cosmos? Se trata de un cliché bastante antiguo cuya potencia de fuego se redujo hace tiempo a un sencillo espectáculo de fuegos de artificio, pero que, al igual que estos, resultan efectistas y luminosos, captan la atención y proporcionan momentos de relax a las mentes infantiles: es decir, son «argumentos» útiles para reafirmar la fe de quien ya está convencido.

Siendo lo que soy, un homosexual de inclinaciones conservadores, así como un hombre envalentonado por mis propias contradicciones, me siento proclive a mostrar una simpatía natural por Sánchez. Él menciona, por cierto, a un personaje paralelo, una especie de anécdota plantada en mitad del vacío, un tipo llamado Jeff Gannon. Fue Gannon corresponsal de Talon News en la Casa Blanca, donde al parecer se mostró bastante amistoso e indulgente con el presidente Bush. Como en el caso de Sánchez, se destapó finalmente su oscuro pasado: y es que Gannon había trabajado de chico de compañía. Finalmente declaró su homosexualidad. Y todo esto me induce a preguntarse si en Estados Unidos queda alguien cuyo pasado no albergue algún sórdido secreto. Por poner otro ejemplo, ahora sí, menos controvertido: el guapo actor Simon Rex, ex rostro de la MTV y protagonista compartido de la teleserie Jack y Jill, rodó algunas escenas de masturbación durante su adolescencia. (Si os estáis preguntando por qué me las arreglo siempre para introducir alguna anécdota de este tipo, he aquí la sencilla respuesta: «motores de búsqueda»).

En fin, Matt Sánchez, quien por otro lado ha negado mediante subterfugios --es decir, puede no haberlo negado-- ser homosexual, escribe y no–escribe en su artículo un par de cosas importantes: por un lado, refiere que lo que lo convirtió en cabeza de lanza de los republicanos (no necesariamente conservadores) fue su defensa contra toda esperanza del reclutamiento militar en la Universidad de Columbia en Nueva York, donde fue increpado por estudiantes a los que él califica de «anti–militaristas radicales»; por otro lado, Sánchez no describe qué tipo de conservador es, aunque ofrece algunas pistas, como cuando alude repetidamente a la defensa de las libertades individuales. No existe, pues, ninguna contradicción formal entre considerarse conservador y tener un pasado en la industria del porno. Mejor aún, sostiene que fue su paso por ese negocio el que lo hizo abandonar el izquierdismo liberal (lo que lleva a suponer que se engloba en la categoría de conservadores sociales, pero esto es pura especulación).

Un par de notas finales. Una: las pretendidas mentes abiertas de la izquierda homosexual cuestionan la sexualidad de Sánchez, actitud farisea que dejó de sorprenderme hace mucho tiempo. Dos: gracias al artículo de la ex estrella del porno gay conozco a otro militar homosexual, un tal Rich Merritt, quien según parece suscitó una cierta controversia en medios estadounidenses cuando se desveló que además de interpretar el papel de gay en el cuerpo de marines, había rodado algunas películas clasificadas para adultos. Hoy trata de hacerse un hueco entre los liberales, pero mucho me temo que sus reflexiones políticas resultan demasiado previsibles para otorgarles algún valor. Su historia, aquí.

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enfoque gay lo publicó el martes 6 de marzo de 2007 a las 1:13 // Permalink

Gay South Florida

Gay South Florida: GLAAD applauds Rebelde singer Christian Chávez for coming out

News release:

The Gay & Lesbian Alliance Against Defamation (GLAAD) applauded Latino artist and member of Rebelde (RBD) Christian Chávez for coming out publicly as gay. Chávez came out in a statement posted on the group’s Web site, and urged his fans not to judge him for being honest and to appreciate diversity.
A las voces gramaticales se las despoja de su función. Voz activa: Christian Chávez sale del armario. Voz pasiva: Christian Chávez es sacado del armario. Sin embargo, muchos homosexuales parecen insensibles a esa diferencia brutal. Hacerse visible, ser hecho visible. Propia voluntad, fuerza bruta. Soy gay, outing. // La noticia original, aquí.

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enfoque gay lo publicó el lunes 5 de marzo de 2007 a las 19:20 // Permalink

Gay, trans, homogeneidad

Steve Rothaus, del Miami Herald, publica un blog que se describe del siguiente modo en la cabecera de la página: «Steve Rothaus' blog for and about gay, lesbian, bisexual and transgender people throughout Miami and Fort Lauderdale». Sin embargo, la bitácora tiene un nombre más restrictivo : «Gay South Florida». Menciono estas sutilezas siguiendo el rastro dejado por una tal Rachel en una de las entradas de Rothaus, en la que la mujer se queja de que incluir noticias sobre transexuales en lo que ella considera un blog gay fomenta los estereotipos. Inmediatamente la misma mujer publica un segundo comentario en el que se apercibe de la descripción (GLBT) a la que aludía antes, a pesar del nombre del diario online de Rothaus. Es una vieja historia no desprovista de interés: yo mismo escribí una entrada sobre el asunto de la lucha conjunta de gays, lesbianas, bisexuales (orientación sexual) y transexuales (identidad de género). La diferencias de naturaleza son fundamentales y bastante evidentes, y por tanto no resulta extraño que algunos recelen de esta especie de esta comunidad de conveniencia.

No se me habría ocurrido insistir en este asunto de no ser porque durante los últimos días he recibido dos estímulos además del mencionado: en GayLife de About.com se preguntan si los homosexuales son liberales por naturaleza (mito 1), y en AmbienteG se hacen eco de que un político polaco aboga por prohibir la homosexualidad y el aborto mediante leyes centralizadas que tengan efecto a lo largo de toda Europa. Lo que me inquieta, y no digo que sea el caso, es que algunos piensen que la lucha por el aborto tiene alguna equivalencia con la lucha en favor de los derechos de gays, lesbianas, bisexuales... y transexuales. Si aceptamos que todos los homosexuales constituyen en conjunto una masa homogénea de conducta y de opinión, estamos negando su naturaleza (diversa), y por tanto su derecho a exigir que se les considere, por así decir, una parte consustancial de la Creación. Y sí, ésta es una reflexión típicamente conservadora. Y sí, mi intención es verter en mi blog la respuesta a la pregunta de GayLife: no todos los gays somos liberales. // Posdata: ni que decir tiene que la visión homogénea de la homosexualidad es el germen de lo que yo denomino «homofascismo».

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enfoque gay lo publicó el sábado 3 de marzo de 2007 a las 18:17 // Permalink

Gay marine

eric alvaRecuerdo un divertido episodio de Los Simpsons en el que Homer decidía alistarse en la marina estadounidense a la vez que Bart se ponía un pendiente en la oreja siguiendo una súbita moda escolar. Durante la entrevista de reclutamiento, el encargado entregaba a Homer un pliego de preguntas, una de las cuales había sido tachada. Sin embargo, Homer hizo el esfuerzo, cosa rara en él, de ver lo que había debajo, y descubrió que la cuestión emborronada hacía referencia a la orientación sexual del candidato: «¿Es usted gay?», decía el vergonzoso apartado.

He recordado ese capítulo mientras leía una noticia sobre el primer soldado norteamericano herido en la Guerra de Irak. Se llama Eric Alva, perdió una pierna, que hoy sustituye una prótesis, y acaba de salir del armario. La imagen que acompaña a esta entrada corresponde al rostro de Alva, que estaba destinado en misiones de logística del cuerpo de marines cuando sufrió la explosión de una mina, si no lo he entendido mal.

Alva está luchando por la abolición de política «Dont’s ask, don’t tell» (No preguntes, no lo digas) que rige hoy la relación de gays y lesbianas con la Armada de Estados Unidos. Instaurada por Bill Clinton durante su primer mandato, consiste básicamente en que los miembros del ejército mantendrán la boca cerrada sobre su orientación sexual, mientras que el ejército no realizará ninguna averiguación al respecto. Es obvio que por este motivo comencé el presente post con aquella alusión a la pregunta tachada de Los Simpsons. El convincente argumento de Alva sobre este asunto es, por un lado, que él se alistó en la Marina para luchar por la libertad de todos, no solo los GLBT, y por otro, que la actual Guerra de Irak necesita de hombres y mujeres capacitados, y que no tiene sentido discriminar a ningún ciudadano en posición de defender a su país. Como se ve, los motivos son dos, uno de naturaleza moral, y otra de naturaleza práctica.

Por cierto, no había pensado hasta ahora en qué duchas deberían asearse los gays: los hombres podrían sentirse incómodos, las mujeres podrían sentirse excitadas, y entre los propios gays podrían... bueno, podrían organizar una orgía militarista a la que vosotros, lectores con inclinaciones poco nobles, pagaríais por asistir... En lo que a mí concierne, cuando, en mi época de educación secundaria, compartía aseos con otros chavales, aquello era cualquier cosa menos excitante.

También desde Estados Unidos llegan noticias --en realidad no llegan, acudo y las recojo-- sobre la alusión de Ann Coulter, la polémica escritora conservadora a quien mencionaba hace un par de días, a John Edwards, el segundo de abordo en el equipo del derrotado John Kerry, como «faggot», «maricón». Andrew Sullivan, conservador, católico y gay, escribe un interesante post respecto a este asunto. No obstante, me temo que yo no lo tengo tan claro como él; de hecho, y pese a lo que uno podría pensar en un primer momento, no lo tengo claro en absoluto. Pensaré en ello.

Cambiando de tema, y aunque sé que la siguiente noticia es más vieja que el odio, esa estimulante emoción, me parece una curiosidad que merece ser reproducida a lo largo del espacio y del tiempo, como los grandes poetas y los hombres guapos: eternos. ¡Juas! Sobre John Travolta, antes marcado con el sello de Fiebre del sábado noche y hoy con el de la Iglesia de la Cienciología, ha recaído siempre la alargada sombra de la homobisexualidad. Ciertamente, la imagen que acompaña a estas líneas no hace mucho por resolver el misterio. Feliz fin de semana, babies....

Posdatas: está siendo un invierno curioso, con mucha niebla y casi cálido. De hecho, en este momento hace calor: verano, verano. Anoche terminé de leer Los Borgia, de Mario Puzo, y, como me ocurre cada vez que finaliza mi camino, un viaje romántico, épico, lo que fuere, sentí la presión de las lágrimas en el fondo de los ojos. Quizá sea un romántico, después de todo...

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enfoque gay lo publicó el jueves 1 de marzo de 2007 a las 18:41 // Permalink

Visita a una asociación gay

vida gayFrisaba en la cuarentena, era atractivo y la última vez que lo vi había iniciado una relación con un guapo muchacho, casi un efebo, tal y como yo lo recuerdo, con quien no hice buenas migas cuando me lo presentó en una decadente discoteca de ambiente. Sin embargo, a aquel tipo yo lo había conocido varios meses atrás, y cierta noche, sobre la que escribí una entrada en La Máquina Bones hace la tira y tres cuartos, me confesó que, tras separarse de su esposa y acudir a una asociación de activismo gay en busca de consejo para reconducir su vida, recibió la recomendación de asistir a una sucia discoteca sevillana, tomarse una copa y practicar sexo con algún ligue improvisado. Interesante forma de introducirse en la procelosa vida homosexual: el sexo como vía de iluminación. Si lo que esperabas de la existencia gay era amor y estabilidad emocional, ¡despierta!, más te vale hacerte a la idea de que nada de eso está al alcance de la mano. Tal es, al menos, la conclusión que uno sacaría de la primera incursión de un nuevo gay en el terreno del arco iris.

Por supuesto que no puede inferirse una regla infalible a partir de la anécdota, a pesar de que la experiencia cotidiana pone los puntos sobre las íes y te hace madurar a hostias, pero es real y quizá deberíamos tenerlo en cuenta.

Mi primera visita a una asociación militante GLBTHIJK fue fruto de algún ruego, promesas medio incumplidas y una larga espera. Una amiga lesbiana me había pedido que la acompañara a su cita con una de esas reuniones; ella había acudido previamente a la sede de la asociación para aclararse las ideas, y el día señalado nos reunimos para poner rumbo en su coche a la Casa de la Sirena de Sevilla, en la Alameda de Hércules, lo más parecido a un barrio gay, como por ejemplo Chueca, que uno va a encontrar en la capital hispalense. No hay nada interesante que decir, y eso es lo bueno: allí encontramos todo tipo de personas, con todo tipo de empleos y de todas las edades. Adolescentes, cuarentonas, veinteañeros, hombres, mujeres, gays, lesbianas. Homosexuales, bisexuales, transexuales, informáticos, pintores, estudiantes, maestras, etc. Desde entonces pienso que, dejando un lado la penosa experiencia del tipo con la que comenzaba este post, acudir a una asociación de esta clase es un modo fantástico de empezar a relacionarse con otros homosexuales cuando uno no sabe por dónde meter mano. Además de la ventaja más obvia, la que acabo de mencionar referente a la variedad de personas que uno conoce, uno cuenta con que es muy posible que se encuentre con personas en su misma situación, un poco perdidas pero deseosas de aclararse las ideas e, incluso, comenzar una nueva vida. Así pues, las asociaciones GLBT no juegan solo el papel del activismo social, sino que también ofrecen a gays, lesbianas, bisex y trans la posibilidad de comprobar que no están solos. El trato, por cierto, suele ser muy amigable, dado que la mayoría de los asistentes conoce la desorientación que a menudo acompaña la vida de un homosexual que no ha comenzado a relacionarse con otros homos. En fin, un pequeño consejo para lectores desorientados. Por si fuera poco, es un buen medio de conocer compañeros de fiesta y, ¿por qué no decirlo?, amantes, ligues y parejas. Ay, Señor, la vida gay...

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enfoque gay lo publicó el miércoles 28 de febrero de 2007 a las 19:18 // Permalink

Gays, católicos, heteros pro gays y madres heteros católicas de gays

shhhHace semanas que tengo intención de escribir una semblanza del influyente blogger neoyorquino de origen británico Andrew Sullivan. Sus columnas en Internet son leías, comentadas, reproducidas y citadas por centenares de miles de personas. Aunque formó parte de la plantilla del Time Magazine durante una larga temporada, recientemente levó anclas y puso rumbo a The Atlantic Monthly. Sullivan es gay, VIH positivo, libertario–conservador y forma parte de la tribu homosexual de los osos, ya sabéis, esos tipos fornidos y peludos. Asimismo, Andrew Sullivan es católico practicante. Interesante combinación, ¿cierto? Pero la verdad es que la entrada que tengo entre manos no situará el foco en Sullivan, sobre quien discurriré otro día, sino sobre la homosexualidad y el catolicismo, esa orientación/ convicción que tantos quebraderos de cabeza causa a algunos gays conservadores. No obstante, antes de continuar debo decir que no voy a entrar de nuevo al trapo de si es posible ser cristiano y gay, pues esa cuestión está superada y la he tratado varias veces con anterioridad aquí, en Enfoque Gay. Tan sólo quiero poner un par de ejemplos y, para ser honestos, completar el post diario, pues hasta hace un cuarto de hora no tenía la menor idea sobre qué asunto escribir una entrada.

De modo que ahí tenemos a Sullivan, con su éxito, su fe, sus contradicciones y, presumiblemente, la complacencia que la religión y la asunción de su naturaleza deben de proporcionarle --en realidad me estoy limitando a realizar un juicio de valor; la verdad de su vida interior, a él le pertenece y sólo él la conoce--. Una prueba más, y van mil, de que uno puede tener, e incluso practicar las convicciones que le vengan en gana. El caso es que su rostro ha asaltado mi dura cabezota esta misma noche mientras echaba un vistazo a diferentes portales GLBT a lo largo de Internet. Casi todos son americanos, pues sufro una especie de fijación romántica con ese país, y casi todos publican algún que otro artículo sobre los conflictos religión/ sexualidad. Y es que cuando esas palabras se sitúan en la misma frase, saltan chispas. Especialmente en los USA, cuya vida cotidiana parece estar plagada de elementos religiosos, pero también aquí en España, como puede comprobarse consultando blogs al azar: más o menos profusamente, cada uno dirige la mirada, y bastante a menudo litros de rencor, hacia la religión. Como escribía un usuario hace unas horas en AmbienteG, causa un cierto hartazgo que uno deba andar justificándose todo el tiempo respecto a la fe, cuando se halla en compañía de gays, y sobre la religión, cuando la compañía está formada por religiosos o conservadores. Recuerdo cierta ocasión en que hice alguna alusión inofensiva al catolicismo en compañía de mi pandilla de la época, allá en Sevilla, y cómo uno de los muchachos puso cara de espanto y me preguntó si yo era católico; me limité a responder que no, es decir, la verdad, pero me abstuve de enseñar los dientes e iniciar una de mis discusiones sobre mi derecho a creer lo que me salga de los flufis (shhh...) sin tener que, por un lado, justificarme, y por otro, soportar las miradas de suspicaz condescendencia de esas altas dignidades morales. El chaval en cuestión, por cierto, era el mismo de quien hablaba en la discutida entrada sobre los cuartos oscuros, que me asquean hoy tanto como ayer, y a su vez era el mismo que insistía en que me enrollara con él y, ya más tarde, en que me pusiera de rodillas. Alta dignidad moral, espero que el sarcasmo no haya pasado desapercibido.

En fin, Anne Rice, la escritora de novelas sobre vampiros, ha retornado ruidosamente a la fe católica, aunque, como tantos otros, lo hace a su manera, planteando su fe como una relación íntima y divina, por un lado, y social e institucional, por otro. Me refiero a que aunque su fe parece ser lo bastante explosiva y firme como para animarla a renunciar a los temas clásicos de su obra, para dedicar toda su habilidad literaria a la Gloria del Señor, deja un resquicio suficiente para defender los derechos de los homosexuales, por ejemplo. Y es que su hijo, Christopher Rice, lo es. Sin embargo, no conozco las convicciones morales del propio muchacho, quien, dicho sea de paso, también es escritor. (Su novio, Brian Orter, es fotógrafo; los aficionados a los chicos guapos estilo stud quizá quieran echarle un vistazo a su trabajo.)

Ardillita, ardillita, debes de haberte ido por las ramas una vez más. La entrada es ya demasiado larga. La seguiré en otra ocasión, pero antes de poner el punto final quiero añadir un par de cosas. Una de ellas, pensando en REM, no sé si lector y no sé si inconstante de Enfoque Gay: chaval, tu adorado Leo Dicaprio tiene todo tipo de amistades. No es algo que me impresione, pero está bien saber que los astros a veces dan una oportunidad a los pobres mortales. Por otro lado, una golosina para los aficionados a los comics: 365gay.com publica quincenalmente una tira protagonizada por Troy, un guapo aspirante a actor gay que reside en la ciudad de Los Ángeles. Las tiras no son la pera, pero algo es algo. Si había algo más en mi cabeza, en este momento debe de haber quedado reducido a cenizas...

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enfoque gay lo publicó el martes 27 de febrero de 2007 a las 12:53 // Permalink

Cal sin G de Gay

Uno nunca sabe cuándo va a ofender a un lector. De hecho, uno ni siquiera sabe si tiene lectores, ¡al menos hasta que se enfadan y se proponen ponerte los puntos sobre las íes! Puede que lo consigan, o tal vez no, decidirlo es complicado, claro, así que te sientas con cara de santo frente al monitor de tu computadora, colocas las manos sobre el teclado y empiezas a escribir un texto del que seguramente te avergonzarás en 24 horas. ¿24? Bonita cifra, un número tan bueno como cualquier otro, pero la verdad es que mi media de arrepentimiento se reduce a los 40 minutos. Así que, antes de que la duda sobre la conveniencia de publicar el texto que estoy redactando en este momento se instale en la superficie de mi cerebro, pondré la vista y la polémica en Ann Coulter, la estrella mediática norteamericana. Coulter es conservadora, muy conservadora. Y republicana, muy republicana. Delgada y rubia, posee un cierto atractivo que muchos adversarios ideológicos tal vez desearían malograr a base de cuchillas, de modo que Ann Coulter pareciese más bien Ann Sin Rostro, el famoso personaje de cuento de terror*. La saco a colación porque la Coulter afirmó, respecto a la relación de los liberals (progres) americanos con los gays: [Anotar cita literal.] [*Ese personaje no existe; es sólo que necesitaba compensar el tamaño de la frase.]

No estoy seguro de qué estímulo ha traído el rostro y la cita de Ann Coulter a mi cabeza, pero bien está. El caso es que tengo en mente a, por un lado, determinado tipo de homosexuales, y por otro, determinado tipo de modernillos; el factor común es el vicio de utilizar la homosexualidad como arma arrojadiza. Y no me refiero solo a que da igual cuál sea el problema... si la víctima es gay, se trata de un caso claro de homofobia, disipando de este modo toda la eficacia que ese argumento, un tanto sobado, manipulado, exprimido y machacado, pudiera tener. ¡Soy gay, abrid paso! A estas alturas, incluso las mujeres embarazadas y los ancianos deberían abandonar los asientos en el transporte público en favor de los gays. ¡Ups!, vaya, vaya. No es una idea políticamente correcta, ¿verdad? Supongo que no, pero ése no es mi negocio. En este momento mi intención es señalar con dedo recto a todos esos farsantes que parecen decididos a convertir la homosexualidad en una tara emocional, moral y social. Sin embargo, no es esto lo que quería decir: la ardilla ha vuelto a irse por las ramas.

La cuestión es que el segundo o tercer mayor problema derivado de ser gay no es que un heterosexual piense que el sexo es un instrumento puramente biológico, ni que un bloguero opine que no se es lo bastante buen gay hasta que te das una vuelta por un parque público en busca de sexo, sino que un activista de los derechos de los homosexuales, o el amigo de un activista de los derechos de los homosexuales, te acuse de ser un gay enclaustrado. Ya sabéis, ese sacerdote es gay, así que mejor se calle. O dicho de otro modo: ¡ES GAY! ¡QUE SE CALLE!

A grandes figuras de la vida pública española, especialmente de la vida política y de la escena religiosa, se las acusa de ser gay. Algunas revistas de gran relevancia --por lo menos comercial-- incluso lo sugieren abiertamente con composiciones fotográficas en portada demasiado obvias para que pasen desapercibidas. Y la idea es que, si se trata de gays o incluso bisexuales, esos grandes olvidados, entonces no... tienen... derecho... a... opinar. El argumento es absurdo, por no decir que carece de sustancia. Me refiero a que, ¿qué problema hay? Si un tipo es gay y ha decidido que pasa del tema, ¿por qué habría de autoexcluirse de un debate que, al menos en apariencia, sacude vigorosamente a la sociedad? Cierto humoristas televisivo bromeó en una ocasión sobre cómo la conferencia episcopal era un nido de homosexuales. Incluso si así fuera, ¿es eso una acusación formal? ¿Determinados hombres no tienen derecho no ya a ser homosexuales, sino a renunciar a esa vida en favor de, digamos, sus ideas morales o religiosas? He hecho alusión a lo que yo llamo «homofascismo» en varias ocasiones previas en el blog, y cada vez estoy más convencido de que se trata de una teoría sólida, con tantos ejemplos que la refrendan que ni siquiera merece la pena esforzarse en desarrollarla. Y si alguien piensa que me equivoco, bueno, soy gay: ¿cómo podría cometer ningún error?

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enfoque gay lo publicó el domingo 18 de febrero de 2007 a las 21:51 // Permalink

Gays y 3ª edad

gays y 3ª edadHasta donde sé, X y yo éramos los dos únicos varones homosexuales de la clase, y a menudo intercambiábamos comentarios sobre asuntos gays, por así decir, como por ejemplo discotecas del ambiente sevillano, roles sexuales (!) y estilos de vestuario. No es que aquel chaval y yo tuviésemos muchos en común, pero eso poco importaba. En fin, el caso es que en cierta ocasión, mientras hablábamos de Ítaca, la áspera discoteca hispalense sobre la que ayer publicaba una entrada, X me preguntó si cuando me dejaba caer por allí los «viejos» no se dedicaban a molestarme, a rozarse conmigo y a dirigirme ese tipo de gestos repulsivos que algunos utilizan para manifestar interés sexual. Yo respondí que, honestamente, ningún anciano me había tirado los tejos en esa discoteca, y que, de hecho, se dejaban ver poco en la pista de baile, que es la zona que yo visitaba; los ancianos debían de recluirse en la sección exclusiva para hombres, situada tras una doble puerta de madera, y donde la oscuridad floreaba sobre decenas de tipos dispuestos a practicar sexo con un prefecto desconocido.

Otro chaval me confesó una vez, mientras tomábamos un café en El Bosque Animado, que, al alcanzar cierta edad, se apartaría con elegancia del ambiente para no convertirse en el blanco de las burlas y los comadreos de los más jóvenes.

Si debo dividir en dos grupos a los ancianos asiduos al ambiente, trazaré una pequeña frontera entre las «viejas brujas», tipos corrompidos por una inclinación al vicio que ya nunca podrán satisfacer, y a quienes es fácil encontrar viendo películas porno en las puertas de los cuartos oscuros, a la espera de que algún joven aficionado a la geriatría caiga en sus vetustas manos, y aquel otro grupo, el de los viejos que llevan su edad con una cierta dignidad. Recuerdo que vi a una pequeña tropa de estos tomando café en un local frecuentado por adolescentes y veinteañeros, de modo que el contraste era especialmente obvio. Vestían decentemente, con una frescura decorosa y comedida que evitaba que resultaran ostentosos y grotescos.

Es fácil dejarse llevar por el impulso semi atávico, y en cualquier caso instintivo, de reírse de esos hombres que mendigan sexo a pesar de que eso los convierte, con bastante frecuencia, en objeto de un feroz desprecio. Además, resultan doblemente patéticos cuando se empeñan en importunar a los jóvenes a la espera de que, en un caso excepcional, alguno ceda a mantener una charla o incluso una relación sexual con ellos. Desde luego que es fácil sucumbir a la risa. Todos nos carcajeamos de todos, se trata de una pequeña guerra sin cuartel a la que incitan la soledad, la frustración y el eco de un dolor que, a menudo, nunca desaparece: el miedo a la desaprobación, el temor a la diversidad y el pavor ante la apremiante perspectiva de una soledad que, cuando comienza, ya no conoce final.

Sin embargo, convendría que anduviésemos con pies de plomo cuando contemplamos a tipos de más de sesenta años revoloteando por el ambiente, como aquella sorprendente réplica de Tony Curtis que solía dejarse caer por el Isbiliya, otro mito de la escena gay sevillana. Y esa cautela no debería ser consecuencia sólo de que nosotros mismos llegaremos algún día, con un poco de suerte, a la vejez, sino también consecuencia de saber que esos tipos proceden de otra época...

Resulta doloroso pensar en la existencia que debieron llevar todo esos homosexuales que hoy son ancianos en tiempos de la dictadura y de una era en la que la diversidad social era poco más que un espejismo. Hombres y mujeres a quien se les prohibía amar, salir de fiesta con la desenvoltura con la que