Otro rumpy-tumpy gay

Homer Simpson: "El transporte público es para
pringaos y para lesbianas". Interesante.
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Decepcionante:
The rest of us:
Liberals are already comfortably ensconced in their beachfront estates, which they expect to be unaffected by their negative growth prescriptions for the rest of us," - Ann Coulter, Townhall.com.
Coulter has an estate in Palm Beach a block from the beach, with a current market value of $1.7 million. [Escrito por Andrew Sullivan aquí.]
Sullivan denuncia el supuesto populismo de Coulter recurriendo al populismo. Claro que esto en nada se ajusta al tono general de Enfoque Gay, aunque Sullivan sea homosexual y Coulter no-llamara "maricón" a John Edwards.
Etiquetas: mix, outer space, polémicas
El verdadero enfoque de enfoque gay

Nota introductoria: el verdadero «enfoque gay» se encuentra en este blog, de modo que compórtate como un chico listo y agrégalo a los favoritos/ marcadores de tu navegador web (si no es Firefox, hazte un favor: descárgalo ahora para navegar rápido y seguro. El link está al margen, en forma de bonito banner.]. Recomiéndalo a tus amigos. Comenta las entradas. Escríbeme un correo electrónico a la dirección que aparece en el margen superior derecho de la página: aunque puedes insultarme y ascender por la vía rápida en mi directorio de enemigos, también puedes hablarme sobre ti, sobre lo que opinas de este blog, sobre las aberraciones sexuales a las que eres adicto o sobre cualquier otra cosa (las sórdidas son altamente apreciadas). Por otro lado, existe un 5% de posibilidades, cálculo no científico, de que Enfoque Gay haga de ti una persona un poco más feliz. No renuncies, sé salvaje: ¡Enfoque Gay tiene la solución! //
Un
post publicado por Arturo, del blog de noticias AmbienteG, me ha hecho reflexionar sobre un par de asuntos y me ha impulsado además a escribir esta entrada.
El primero tiene que ver con nuestro foco de atención. ¿A dónde miramos, en previsión de qué y con qué disposición? En su entrada, Arturo se lamenta de que los personajes homosexuales son presentados con frecuencia en las teleseries como «mariconas», tipos envueltos en plumaje que degradan su orientación sexual y deterioran la imagen pública de todo el colectivo gay y lésbico. Sin embargo, habría que considerar primero que un número significativo de homosexuales son amanerados; de hecho, muchos gays que no ostentan pluma en su vida cotidiana, se desmelenan y la exhiben con el orgullo renacido del converso cuando se encuentran en el contexto adecuado: en una fiesta privada de gays o en locales de ambiente, por ejemplo. Eso me recuerda a una vieja profesora de francés, una perfecta esnob por la que jamás sentí la menor simpatía, que se movía por los pasillos del instituto con la gracia salerosa de una bailarina de cabaret; sin embargo, una vez que franqueaba las puertas del edificio y ganaba la calle, la muchacha se volvía tan recatada como la ejecutiva de un gran banco. Contexto, ¡contexto!
Así que cuando nos quejamos de que todos los homosexuales que aparecen en televisión tienen pluma, ¿cuál es el problema? ¿En qué consiste nuestro temor? ¿En que quienes no somos así desearíamos vernos reflejados con fidelidad --lo cual, de hecho, ocurre bastante a menudo, pero de eso hablaré más adelante--, o en que no consideramos digno que alguien poco masculino sirva para proyectar la imagen de todos los homosexuales, es decir, para representarnos? Cuestión que lleva a plantear otra pregunta: ¿tienen las teleseries una responsabilidad social, deberían tener una utilidad didácticas? De hecho, en Estados Unidos ocurre así, las series de televisión no sólo entretienen, sino que además educan (en opinión de algunos, para equilibrar las deficiencias del sistema de enseñanza, aunque me parece una opinión un tanto sesgada), pero en España... bueno, aquí uno ve literalmente cualquier cosa en cualquier programa, así que quizá sea demasiado tarde para seguir engañándonos. Los shows son productos comerciales al servicio de las finanzas de los productores, no de la sociedad; si por un momento se nos ocurriera forzar un cambio radical en el modo en que la televisión se aproxima a la sociedad, entonces lo más práctico sería bombardear las sedes de los canales de televisión y empezar desde las ruinas. Resultaría menos oneroso y más eficaz.
Por otro lado, ¿hasta qué punto es cierto que los homosexuales son dibujados como hombres promiscuos, afeminados y adictos a la prensa del corazón? En primer lugar deberíamos clasificar las teleseries entre verosímiles e hiperbólicas: las que tratan de reflejar la realidad tal y como es, donde los gays son presentados con una diversidad que se corresponde estrechamente con la realidad; y aquellas otras que tratan de forzar y exagerar los rasgos para causar diversión. Yo creo que el primer caso está más o menos superado, y el segundo está fuera de nuestro alcance. Pues si a los derechistas se los presenta como fachas, a los sacerdotes como bobos, a las ancianas como cascarrabias y a los porteros como nulidades, ¿qué sentido tiene exigir que los homosexuales sean exonerados de ese peso y que se les muestre con naturalidad?
Sobre el primer caso, el de las series de televisión serias, remito a mi
post publicado hace pocos días en el que aludía a Greg Berlanti, guionista homosexual de éxito, quien disertaba en una entrevista publicada en Logo Online sobre la evolución de los papeles homosexuales en la televisión
seria.Sobre el segundo caso, el de las series hiperbólicas, podría poner como perfecto ejemplo
Los Simpsons, donde durante muchísimo tiempo hubo únicamente un personaje homosexual, encerrado en el armario pero transparente para todos los espectadores que tuvieran intención de verlo: Weylon Smithers. Ridículo y estirado, con voz de pito, cegato y enamorado de un anciano malévolo, el señor Burns. ¿Tiene sentido quejarse de que Weylon no es un modelo de homosexual? ¡Pero es que el pastor local no es tampoco un modelo de religiosidad, ni Homer de padre de familia, ni nadie es modelo de nada! Se llama hipérbole, exageración.
Sin embargo, es sencillo dejarse llevar y poner los ojos tan solo en las parodias que afectan a los gays sin tener en cuenta todas las demás. El problema reside en que eso resulta poco realista y perpetúa rencores
homosexuales que en nada contribuyen a hacer que las cosas nos vayan a todos un poco mejor.
Me aficioné a
Aquí no hay quien viva durante un mes, hasta que determinada propaganda me hizo alejarme del televisor. Pero ésa es otra historia. A lo que iba es a que en determinado episodio el sacerdote y una monja me parecieron una parodia grotesca de los católicos, y por un segundo lo encontré doblemente ofensivo. Es decir, caí en el mismo error que critico a otros. Sin embargo, pronto reparé en que esos dos personajes eran distorsionados en la misma medida que todos los demás. Así que, ¿por qué preocuparse?
En resumen, si
Queer as folk, esa serie supuestamente rompedora que tan buena acogida recibió de muchísimos homosexuales --y heteros--, no traza un retrato integral de los homosexuales, ¿por qué y cómo pedirle más fidelidad a todas las demás teleseries?
Etiquetas: editorial, enfoque gay, los simpsons, outer space, tv
Gay escribe un par de comentarios
Acabo de leer un artículo publicado por
Matt Sánchez en el magazín digital de enfoque izquierdista
Salon.com. Un texto interesante, desde luego, aunque admito que no he encontrado una sola frase que no hubiera previsto; además, lamento que Sánchez no haya profundizado más en la descripción de sus convicciones políticas, que él envuelve con el genérico lazo del «conservadurismo». Me temo que esa etiqueta puede significar literalmente cualquier cosa. Ya dije en mi post de ayer que no tiene sentido conferir relevancia política a este asunto, aunque no soy el único que lo piensa: la mayoría de los blogueros situados a la izquierda en el espectro político, así como los blogueros homosexuales, y muy especialmente los blogueros homosexuales situados a la izquierda en el espectro político, han optado por utilizar esta golosa anécdota, artillería propagandística en toda regla, para, por un lado, hacer un par de bromas tontas, y por otro, verter acusaciones de hipocresía sobre los conservadores. Otra vez. Y ya van... ¿cuántas estrellas flotan en el cosmos? Se trata de un cliché bastante antiguo cuya potencia de fuego se redujo hace tiempo a un sencillo espectáculo de fuegos de artificio, pero que, al igual que estos, resultan efectistas y luminosos, captan la atención y proporcionan momentos de relax a las mentes infantiles: es decir, son «argumentos» útiles para reafirmar la fe de quien ya está convencido.
Siendo lo que soy, un homosexual de inclinaciones conservadores, así como un hombre envalentonado por mis propias contradicciones, me siento proclive a mostrar una simpatía natural por Sánchez. Él menciona, por cierto, a un personaje paralelo, una especie de anécdota plantada en mitad del vacío, un tipo llamado
Jeff Gannon. Fue Gannon corresponsal de Talon News en la Casa Blanca, donde al parecer se mostró bastante amistoso e indulgente con el presidente Bush. Como en el caso de Sánchez, se destapó finalmente su oscuro pasado: y es que Gannon había trabajado de chico de compañía. Finalmente declaró su homosexualidad. Y todo esto me induce a preguntarse si en Estados Unidos queda alguien cuyo pasado no albergue algún sórdido secreto. Por poner otro ejemplo, ahora sí, menos controvertido: el guapo actor
Simon Rex, ex rostro de la MTV y protagonista compartido de la teleserie
Jack y Jill, rodó algunas escenas de masturbación durante su adolescencia. (Si os estáis preguntando por qué me las arreglo siempre para introducir alguna anécdota de este tipo, he aquí la sencilla respuesta: «motores de búsqueda»).
En fin, Matt Sánchez, quien por otro lado ha negado mediante subterfugios --es decir, puede no haberlo negado-- ser homosexual, escribe y no–escribe en su artículo un par de cosas importantes: por un lado, refiere que lo que lo convirtió en cabeza de lanza de los republicanos (no necesariamente conservadores) fue su defensa contra toda esperanza del reclutamiento militar en la Universidad de Columbia en Nueva York, donde fue increpado por estudiantes a los que él califica de «anti–militaristas radicales»; por otro lado, Sánchez no describe
qué tipo de conservador es, aunque ofrece algunas pistas, como cuando alude repetidamente a la defensa de las libertades individuales. No existe, pues, ninguna contradicción formal entre considerarse conservador y tener un pasado en la industria del porno. Mejor aún, sostiene que fue su paso por ese negocio el que lo hizo abandonar el izquierdismo liberal (lo que lleva a suponer que se engloba en la categoría de conservadores sociales, pero esto es pura especulación).
Un par de notas finales. Una: las pretendidas mentes abiertas de la izquierda homosexual cuestionan la sexualidad de Sánchez, actitud farisea que dejó de sorprenderme hace mucho tiempo. Dos: gracias al artículo de la ex estrella del porno gay conozco a otro militar homosexual, un tal Rich Merritt, quien según parece suscitó una cierta controversia en medios estadounidenses cuando se desveló que además de interpretar el papel de gay en el cuerpo de marines, había rodado algunas películas clasificadas para adultos. Hoy trata de hacerse un hueco entre los liberales, pero mucho me temo que
sus reflexiones políticas resultan demasiado previsibles para otorgarles algún valor. Su historia,
aquí.
Etiquetas: cine adulto, editorial, gay america, glbt, polémicas
Series gays: Will & Grace
El tiempo vuela sobre nuestras cabezas, nosotros permanecemos a la deriva. Un día próximo al verano estás sentado en el salón del piso que compartes con dos gays que conociste por Internet, instalado en el sofá frente el televisor, y de repente han pasado cuatro años y no tienes la más remota idea de qué ha sido de ellos. El caso es que dos de los tres inquilinos del piso compartíamos afición por
Will & Grace, la teleserie que se empezó a grabar allá por 1998, hace toda una eternidad, como podéis ver... casi da vértigo pensarlo. W&G resultaba bastante inofensiva, así que uno podía echarle un vistazo sin temor a que un desnudo imprevisto o una repentina relación sexual explícita entre dos hombres te pusiera en evidencia. Además era verdaderamente divertida. Fue una pena que La 2 de TVE dejara de emitirla, y ahora me pregunto qué ha sido de los actores protagonistas.
Las dos últimas referencias, por así decir, que tuve de
Sean Hayes, el actor que ponía rostro a Jack, el vecino vivaz, promiscuo e incapaz de ganarse el sueldo de Will y Grace, fueron las siguientes:
Pérez Hilton, Esa Cosa, trataba de forzarlo a salir del armario desde su infame blog, si es que en efecto Hayes es gay, y si es que en efecto permanece enclaustrado; en 2002 participó en la película
Martin and Lewis, en la que interpretaba a Jerry Lewis. Era una de esos largos abominables e inocuos destinadas a la televisión que los canales compran por lotes para emitirlos cuando nadie mira a la pantalla, o sea, a las mil de la noche. Nativo de Chicago, Sean Hayes puso rumbo a Los Ángeles, ciudad del cine, el crimen y el vicio, allá por el '95, y tiempo después acompañó al cantante country Kenny Rogers en un tour navideño. En 1997 protagonizó algunos anuncios comerciales, y de ahí, a
Will & Grace, hubo un solo paso. En 2001 salvó la vida a un tipo al que habían atracado y disparado en una carretera de Los Ángeles. Bien por él.
Eric McCormack, Will, tiene un bonito nombre con regusto gay y es un tipo bastante atractivo, pero me temo que lleva casado desde el '97 y ha dado a luz a un churumbelito. Canadiense de origen, recibió educación interpretativa formal y hoy día compatibiliza su trabajo de actor con el de productor ejecutivo. Como en el caso de la mayoría de hombres casados, no hay mucho interesante que decir de él. :)
Debra Messing, Grace, neoyorquina de Brooklyn, casada desde el 2000 y con un hijo, ha rodado últimamente un par de películas para la pantalla grande, es alérgica a flores y perfumes, y si algún fan fatal de la chica se siente preocupado por su estabilidad financiera, quizás le guste saber que desde 1986 ha sido propietaria de tres mansiones en Inglaterra. Y por cierto, le encantan los diamantes: supongo que eso también resulta revelador...
Megan Mullally, actriz que da vida a Karen, la superficial millonaria y amiga más o menos íntima de Jack, es vocalista de un grupo musical angelino, y su carrera parece concentrada en el medio televisivo. Nada más. Ni muertos en el armario ni fiestas de 3 días regadas con drogas y whisky caro. Decepcionante.
Por cierto, no daré por terminada esta entrada sin mencionar que comparto la pasión morbosa de Jack por
Cher, lo cual me sirve para subrayar que la actriz ganadora de un Óscar de la Academia, cantante y, en cierta ocasión, directora de cine, se dejó ver un par de veces en
Will & Grace. Maravillosa ella. Los episodios eran
A.I.: Artificial insemination y
Gypsies, tramps and weed. Una aparición de Cher es siempre excepcional, sin duda, pero no fue el único rostro conocido en poner los pies en los platós de W&G; de hecho, la lista es tan larga como sigue:
Jeff Goldblum --ese tipo pseudo–enigmático--,
Edward Burns --el chico guapo--,
Alec Baldwin --si Bush vuelve a ganar las elecciones, me marcho a Canadá--,
John Cleese --los Monty Python lo hicieron más o menos inmortal--,
Woody Harrelson --de
Cheers a los campos de marihuana--,
Sydney Pollack --actor, director, productor, arrampla con todo--,
Jennifer López --pues eso, Lo--,
Parker Posey --su nombre me resultaba familiar--,
Kevin Bacon --las fotografías de tus vergüenzas circulan por Internet, tío, ¡tápate!-,
Gene Wilder --
El jovencito Frankenstein, ¿para qué más?--,
Rosanna Arquette --de la nutrida familia Arquette--,
Tim Curry --
The Rocky horror picture show--,
Josh Keaton --ni idea, pero se le ve mono--,
Steven Weber --
The Weber show era una auténtica
miedra--,
Eric Stoltz --redención de todos los pelirrojos--,
Jason Pierce --un cuerpazo sin rostro por el que pelearse con las gatas del vecindario-- y
Jon Fleming --otro guapo de Dante's Cove--. Fin.
Etiquetas: celebridades, cine, gay america, outing, tv, will and grace
Majors, Del porno gay al ruedo conservador
En la entrada publicada el pasado martes
«¿A quién ama Michael Lucas?» mencionaba la anécdota de que el actor, director y productor gay Michael Lucas había asistido a reuniones de recaudación de fondos para el demócrata Howard Dean, y que de hecho existían fotografías en las que ambos sonreían alborozadamente a la cámara. Años después, que la también estrella de cine gay Chad Savage trabajara como camarógrafo en una convención republicana californiana fue motivo de chanza en no pocos blogs gays. Pues bien, ahora hay más: la ex estrella porno Rod Majors, el mastodonte de la foto situada al margen de estas líneas, se ha convertido en una especie de pieza del ajedrez conservador americano. Majors/ Sánchez es reservista de la marina, si no me equivoco, y fue abucheado cuando trataba de reclutar soldados en la Universidad de Columbia. Esta circunstancia se convirtió en motivo de indignación para los republicanos, quienes lo hicieron pasearse por diversas conferencias y programas de televisión conservadores, como por ejemplo
The O’Reilly Factor. Sin embargo, la dinamita ha estallado y y puede que haya chamuscado algunas cejas.
Como en los casos a los que aludía al principio de la entrada, este pequeño escándalo constituye material goloso para hacer bromas y un poco de demagogia, pero desde un punto de vista político y ético carece de relevancia, así que no le daré más vueltas. A propósito, leí la noticia
aquí, donde se hacían eco de la entrada publicada en el blog
Joe.My.God. Mientras tanto, en esta otra bitácora un fulano
afirma (al parecer) que a finales de los ‘80 flirteó y mantuvo una relación informal con
Matt Sánchez. No hay más. Sánchez, un tipo verdaderamente duro...
Etiquetas: anécdotas, gay america
Un interludio
Se mueve rápida y feroz, entre suspiros, causando un leve temblor en nuestras almas. El muchacho murió a los veintitantos a causa de un cáncer, y su padre lo sigue ahora, fallecido a causa de la misma enfermedad. El tiempo se precipita como el plomo.
Notas gays

Cuando comencé a escribir la entrada
«¿A quién ama Michael Lucas» publicada ayer aquí en
Enfoque Gay, mi intención primera era la de dedicar un post a las anécdotas de la industria del porno homosexual, pero me di por vencido antes de meter mano al asunto. Tenía en mente a un tal Bobby, quien además de protagonizar cintas calificadas X acude a programas de televisión para ganar unos dólares: era una vieja noticia y fui incapaz de localizar la fuente. Me sentí bastante frustrado, así que me olvidé del tema sobre el que tenía intención de discurrir y me quedé con Lucas y su afiliación dem

ócrata. Sin embargo, también el actor y chico de compañía Ethan Marc interpretaba un papelito en mi escena mental, pues el fulano ha sido acusado repetidamente de estafa y robo de tarjetas de crédito. Un feo asunto. Muchacho, ¿no tienes suficiente con pasarte el día en la cama acompañado de poderosos varones? Se conoce que no. Por cierto que Marc protagonizó alguna película junto a Jason Adonis, esa otra estrella gay aficionada a resolver los problemas a puñetazos. Sacudiendo el dedo frente al monitor manifiesto: tío, eso está muy feo. Y me has decepcionado.

Ok, ahora sí. Bobby, JJ o como quiera que se llame acudió a
El precio justo en cuanto tuvo la boca desocupada. Eso está bien, del plató de la productora porno al estudio de televisión. ¿Quién sabe?, puede que no hubiera mucha distancia.
Si no conocéis al escritor británico afincado en Estados Unidos Clive Barker, he aquí unos breves datos para poneros en antecedentes: en su momento fue uno de los mejores escritores de cuentos de terror, un autor verdaderamente original a quien Stephen King coronó más o menos como futuro de la literatura de horror. Sin embargo, da la sensación de que King erró en sus cálculos, y a día de hoy Barker parece más interesado en las artes plásticas que en la palabra escrita. Y es que, además de escritor, es pintor. Su obra resulta algo extravagante, y en todo caso «oscura y muy densa», por utilizar ese tópico tan previsible.

Asimismo Barker es gay, está casado con el fotógrafo afroamericano David Armstrong y vive en su mansión de LosÁngeles junto con su pareja y la hija de ésta. Pues bien, cuando preguntan al productor y director de cine porno gay, y transformista en sus ratos libres, Chi Chi LaRue, por su escritor favorito, él/ ella responde que no es aficionado/ aficionada a leer, pero que el último libro que ha caído en sus manos ha sido... hmm, bien, no recuerdo el título (soy yo, Seth, quien no lo recuerda), pero «es de Clive Barker y me lo regaló él mismo». Clive, Clive, no me vayas de moderno, por lo que más quieras. Que tienes una hija.
A propósito, sin novedades en el frente del
caso Kocis, a quien asesinaron el pasado febrero con más de 20 puñaladas. Luego prendieron fuego a la casa, y esto suscitó una especie de polémica grotesca --o caza al asesino-- sobre quiénes serían los posibles responsables del crimen. Me muerdo las uñas a la espera de que salte alguna nueva noticia. No obstante, enfriado el ambiente tanto en Internet como en los medios de comunicación estadounidenses que se hicieron eco de la noticia, puede que la Policía responsable de esclarecer el caso no le dedique sus mejores esfuerzos. La víctima nunca fue un modelo de nada, para qué engañarnos.
Cambiando de tema pero sin abandonar Estados Unidos, esa tierra prometida por la que profeso una pasión tan profunda y romántica, y de la que REM,
el esquimal aragonés, debería ofrecerme detalles de primera mano: en Utah, el Estado matriz de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, el Mormonismo --polémica religión que aprueba la poligamia y sostiene que Nuestro Señor Jesucristo anduvo por tierras americanas--, la sodomía sigue siendo un delito excepto dentro del matrimonio --heterosexual, se entiende--, lo cual se opone a la jurisprudencia del Tribunal Supremo motivada por un caso anterior. Veremos en qué queda este asunto, porque, bueno, supongo que los mormones gays seguirán dándole al tema. O puede que no. De cualquier forma, se trata probablemente de una de esas leyes excéntricas pero inofensivas por la que jamás nadie es juzgado. Es más bien de una cuestión de principios, yo creo, y en este caso ha sido el senador Scott McCoy, único gay «visible» del Senado de Utah, quien propuso llevar adelante la enmienda. Pese a que no fructificó, es obvio que realizó un buen trabajo. Leo la noticia en
365gay.com, vía Gay South Florida.
Desearía decir
algo más antes de terminar: Entras en una tienda de electrodomésticos, preguntas al dependiente, un hindú de 100 kilos y cabeza de búfalo vestido con una impecable camisa blanca, si vende auriculares, él niega con expresión adusta, sacudiendo su poderoso cuello, y abandonas la tienda. Una confusa sensación de desagrado se ha instalado en tu cerebro.
Etiquetas: celebridades, cine adulto, gay america, prejuicios
¿A quién ama Michael Lucas?

Michael Lucas es actor, productor y director de cine porno gay. Michael Lucas tiene un ego del tamaño de uno de esos satélites que orbitan en torno a la tierra, y está situado más o menos a la misma altura. Michael Lucas parece interesado en la vida política estadounidense, además de mantenerse al corriente de lo que se cuece en la escena política internacional.
Quizá recordéis a
Howard Dean, el gobernador demócrata de Vermont que pretendió una vez acceder a la Casa Blanca. Pues bien, Dean contó con el apoyo de Lucas; la fotografía superior corresponde a una de esas reuniones que los políticos norteamericanos celebran para recaudar fondos. A la derecha, Dean. Con boina, Lucas. Detrás, hombres gays más o menos atractivos.
Pero no es sólo Dean quien recibe sonrisas y besitos del bueno de Lucas. Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno español, es también destinatario de cartas de amor; me pregunto si Lucas posa los labios sobre el papel y lo rocía con perfumes caros.
Escribe Lucas:
¡Guau! Aquí, señoras y señores, está un verdadero estadista, no sólo un político. Imaginad a Bush diciendo algo tan elocuente como eso. Hmmm... ¿por qué no puede Bush ser como Zapatero? ¿Por qué ese país tan católico, tan conservador, que tuvo a Franco en el poder hasta 1975 puede hacerlo y nosotros, el país más poderoso y supuestamente ilustrado del mundo, no podemos?
Michael Lucas, sí señores, un analista político en toda regla. Y es una verdadera pena que el sarcasmo escrito pase desapercibido tan a menudo.
Cambiando de tema, ¿os gusta
‘N Sync (caray,
qué feotes y potencialmente gays son todos)? Ya sabéis que uno de los miembros del grupo floridano que catapultó a la fama a Justin Timberlake,
Lance Baas, es homosexual. Sabréis también que el bueno de Baas mantuvo una relación sentimental con el ex militar, modelo, presentador y bla, bla, bla Reichen Lehmkuhl. Siempre me he preguntado si ese tipo, Lehmkuhl, que es a la vez guapo y todo lo contrario, no asistía a fiestas de piscina en la soleada California, y ahora recibo contestación: yo estaba equivocado.
Sí lo hace. Con el torso al aire y acompañado de hombres barrigudos vestidos con camisas a cuadros. [Lo siento, sencillamente no sabía qué escribir ni tenía muchas ganas de hacerlo. Y es que, en contra de lo que la gente piensa en el mismo momento de conocerme, no soy infalible. Mañana será mejor.]
Etiquetas: celebridades, cine adulto
Gay South Florida
Gay South Florida: GLAAD applauds Rebelde singer Christian Chávez for coming out
News release:
The Gay & Lesbian Alliance Against Defamation (GLAAD) applauded Latino artist and member of Rebelde (RBD) Christian Chávez for coming out publicly as gay. Chávez came out in a statement posted on the group’s Web site, and urged his fans not to judge him for being honest and to appreciate diversity.
A las voces gramaticales se las despoja de su función. Voz activa: Christian Chávez sale del armario. Voz pasiva: Christian Chávez es sacado del armario. Sin embargo, muchos homosexuales parecen insensibles a esa diferencia brutal. Hacerse visible, ser hecho visible. Propia voluntad, fuerza bruta. Soy gay,
outing. // La noticia original,
aquí.
Etiquetas: glbt, outing
Gay, trans, homogeneidad

Steve Rothaus, del
Miami Herald,
publica un blog que se describe del siguiente modo en la cabecera de la página: «Steve Rothaus' blog for and about gay, lesbian, bisexual and transgender people throughout Miami and Fort Lauderdale». Sin embargo, la bitácora tiene un nombre más restrictivo : «Gay South Florida». Menciono estas sutilezas siguiendo
el rastro dejado por una tal Rachel en una de las entradas de Rothaus, en la que la mujer se queja de que incluir noticias sobre transexuales en lo que ella considera un blog gay fomenta los estereotipos. Inmediatamente la misma mujer publica un segundo comentario en el que se apercibe de la descripción (GLBT) a la que aludía antes, a pesar del nombre del diario online de Rothaus. Es una vieja historia no desprovista de interés: yo mismo
escribí una entrada sobre el asunto de la lucha conjunta de gays, lesbianas, bisexuales (orientación sexual) y transexuales (identidad de género). La diferencias de naturaleza son fundamentales y bastante evidentes, y por tanto no resulta extraño que algunos recelen de esta especie de esta comunidad de conveniencia.
No se me habría ocurrido insistir en este asunto de no ser porque durante los últimos días he recibido dos estímulos además del mencionado: en GayLife de About.com se preguntan si los homosexuales son liberales por naturaleza (mito 1), y en AmbienteG se hacen eco de que un político polaco aboga por prohibir la homosexualidad y el aborto mediante leyes centralizadas que tengan efecto a lo largo de toda Europa. Lo que me inquieta, y no digo que sea el caso, es que algunos piensen que la lucha por el aborto tiene alguna equivalencia con la lucha en favor de los derechos de gays, lesbianas, bisexuales... y transexuales. Si aceptamos que todos los homosexuales constituyen en conjunto una masa homogénea de conducta y de opinión, estamos negando su naturaleza (diversa), y por tanto su derecho a exigir que se les considere, por así decir, una parte consustancial de la Creación. Y sí, ésta es una reflexión típicamente conservadora. Y sí, mi intención es verter en mi blog la respuesta a la pregunta de GayLife: no todos los gays somos liberales. // Posdata: ni que decir tiene que la visión homogénea de la homosexualidad es el germen de lo que yo denomino
«homofascismo».
Etiquetas: editorial, glbt
James Bidgood y Pierre & Gilles

Es fácil sentirse sofisticado cuando un libro de la
editorial Taschen cae en tus manos, pero por debajo de esa repentina fatuidad fluye el trabajo delicioso y esmerado de la casa alemana. Sea cual fuere tu afición, es muy probable que Taschen la haya sublimado y comercializado a buen precio: desde los pequeños libros de postales por unos 6€, hasta las ediciones de coleccionista por 3000. Quién pudiera permitirse, por ejemplo,
la edición limitada de Peter Beard, o tal vez
la de Leni Riefensthal. No yo, desde luego, aunque tengo mis modestas 30 postales de un librillo de
James Bidgood. Dice la página en español --se presenta en 4 idiomas--:
James Bidgood, precursor estilístico de Pierre et Gilles y de David LaChapelle, revolucionó la imaginería erótica gay con la alucinante exuberancia de sus imágenes y con su intensa y extática sensualidad. En su obra --tanto la fotográfica como la fílmica-- se funden sin freno un caos ordenado, el brillo de las lentejuelas y el glamour. Sus visiones artísticas se remontan a sus intereses de la infancia: los musicales hollywoodienses en tecnicolor y los folletines cinematográficos. Bidgood, ostentoso y extravagante, maestro de la magia y del espectáculo, llegó a Nueva York en 1951 a la edad de dieciocho años. [...] Prácticamente sin medios, transformó una y otra vez su apartamento para convertirlo en un universo mágico, en una pintura de Quaintance poblada de hermosos muchachos que viven un permanente carnaval de los sentidos.
Me compré el libro en mi adolescencia atraído por la impactante belleza de los modelos, y en aquel entonces, contemplando por primera vez ese mundo de fantasías, pasteles y ensueños eróticos, me sentí profundamente impresionado. La sensación de vértigo que experimentaba entonces al contemplar las imágenes se ha disipado, y hoy día las observo con una curiosidad más bien distante. No es que me haya insensibilizado ante esa belleza obsesiva, enloquecedora, pero supongo que he madurado y mis gustos giran hoy en otras órbitas. A propósito, recuerdo que, cuando escribía cartas a determinada amiga, incluía en el sobre una postal, hasta que me confesó que era lesbiana. Pensé, así pues, que las fotografías podrían serme más provechosas a mí.
Como me ocurrió con Bidgood, la primera vez que eché un vistazo al trabajo de los franceses
Pierre & Gilles una especie de aldabonazo resonó en mi cabeza. La lánguida hermosura de los muchachos parece volverlo a uno loco, al menos durante un momento. Luego la belleza se torna más plástica, menos humana y real, y su efecto se diluye lentamente. Pero, ah... casi duele verlos...
Etiquetas: arte
Hermoso, dorado San Francisco

He dormido sólo una hora y me siento como si las capas de niebla que flotan a un par de metros del suelo manasen de mi cabeza a través de las fosas nasales, los ojos y las orejas, de modo que ya veremos a dónde llego con este post. // Tenía en mente San Francisco, no sé muy bien por qué; quizá debido a que la acusan de ser
la nueva Sodoma, especialmente ahora que celebran el día del porno gay, o quizá por cualquier otro motivo. Vacaciones en San Francisco, ¿a quién no le apetecen en este preciso instante? En la mente de muchísimos homosexuales, la Joya de la Bahía brilla intensamente en tonos dorados como la meca de la liberación y la liberalidad gay y lésbica, pero San Francisco es bastante más que eso. Ya no se trata sólo de la ciudad más gay de California, el Estado gay de los USA, sino que a día de hoy alberga a una de las mayores densidades de grandes, grandes, grandes multimillonarios del mundo, con todos esos rutilantes jóvenes ingenieros que amasaron inmensas fortunas casi de la noche a la mañana mediante el ingenio aguzado y la perspectiva de futuro punto com. Además de todo eso, San Francisco es una ciudad extremadamente cara, inasequible para la mayoría de la gente, con numerosos ciudadanos que venden sus casas por una fortuna --pues ya ni siquiera pueden abordar los gastos básicos-- y se largan con sus millones recién ganados a otras zonas del país un poco más accesibles. San Francisco, la ciudad europea de la Costa Oeste, con sus deliciosas casas victorianas, sus empinadas calles de cine, su súper puente Golden Gate y su facilidad para la ensoñación, quizá ya no sea lo que era; entre otras cosas, se ha convertido en el paraíso de los sin techo.

San Francisco ha hecho frente a numerosos terremotos, situada como está en la famosa falla de San Andrés, que algún día romperá en mil pedazos todos aquellos cálidos sueños del Pacífico, y también a otro tipo de dramas. Recuerdo la descripción que cierta bloguera estadounidense, conservadora y residente en la bahía, hizo de la época en la que el SIDA se enseñoreó de la neblinosa metrópoli. Me habló de los hermosos homosexuales reducidos a espectros, del dolor que fluyó gorgoteante por la otrora feliz urbe, de la belleza descarriada a cambio del placer proporcionado por hábitos peligrosos.
Pero ni siquiera ésa es la ciudad que se dibuja sobre los pliegues de mi cerebro cuando pienso en San Francisco. No sé si la que tengo en mente existió alguna vez, y si lo hizo, ¿se repetirá alguna vez? No, claramente. El romanticismo lo ha distorsionado todo.
Junto al monitor de la computadora tengo una pila de libros --Stephen King, Bret Easton Ellis, Gore Vidal, William Blake...-- coronada por la maravillosa novela
Nuestra señora de las tinieblas, de Fritz Leiber. Cuando, hace dos o tres años, la leí por primera vez, me causó una profunda impresión, y no sólo porque determinada escena me helara literalmente la sangre, sino también porque, mediante flash–backs un tanto informales recrea una deliciosa e inolvidable ciudad de San Francisco poblada no por esos esnobs que hoy lo corrompemos todo (he utilizado deshonestamente la 1ª persona del plural), sino por verdaderos librepensadores y personas de talento. La línea histórica de la novela se sitúa más o menos en la década de los ’70 --suspiro--, y el escenario en un viejo edificio de San Francisco poblado por el protagonista y sus amigos, por así decir: su amor, una concertista de clavicordio; los hispanos que regentan el edificio; y un par de amigos sobre los que recae la sospecha de una secreta relación homosexual (por no confundir, diré que esta relación carece de importancia por sí misma, aunque, desde un punto de vista más sutil, posee un gran valor). Sin embargo, existe una segunda línea temporal ubicada en los tiempos de Clark Ashton Smith y otros de aquellos escritores que Lovecraft llamaba preternaturales, la auténtica época dorada, y ahí surge la enigmática figura de Thibaut De Castries, un personaje exquisito y maravilloso. Mientras uno pasa las páginas de la novela, tanto las de los ’70 como las de la 1ª mitad del siglo XX, es asaltado, inundado y regocijado por las ensoñaciones de las que hablaba, el reflejo hechizado de un San Francisco que superaba, al menos en el corazón de un romántico, todas las imágenes que sobre él se han vertido con el curso de los años.
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Gay etiquetas, ¿más o menos perniciosas?

[Escrito el sábado tarde/ noche.] Ha sido un día cálido, nostálgico, muy evocador, y una brisa fresca empieza a soplar ahora junto con la noche que se abre camino. Cualquiera diría que en cuestión de doce horas hemos dado un salto mortal desde principios de marzo hasta mediados de mayo. En días como hoy echo de menos las vidas que no vivo, qué extraño. Albergo algunos sueños y, en fin, espero realizarlos algún día. Me gustaría poner rumbo a Estados Unidos, por ejemplo.
Bueno, al margen de eso estaba pensando, a la vez que leía los posts de Andrew Sullivan respecto a lo que él considera el conservadurismo genuino, en todas las etiquetas que existen y nos envuelven, en cómo nos facilitan la vida y, al mismo tiempo, en la mala fama de la que adolecen y en lo perniciosas que pueden llegar a resultar.
Recuerdo cierta cita con la asociación activista gay que he mencionado en alguna ocasión; estábamos discutiendo, algo bastante habitual, la relación de los homosexuales con la Iglesia católica. Se había mencionado a José Mantero, ese sacerdote tan vivaz, y algunos habían fantaseado con que el Vaticano tenía entrenados a algunos sacerdotes–sicario encargados de liquidar a los enemigos de la Fe. Yo respondí que esa película ya la había visto, aunque naturalmente no era más que un sarcasmo, a pesar de la buena relación que yo mantenía con el excéntrico treintañero que había proferido esa barbaridad. El caso es que llegado cierto momento, el tipo realizó un pequeño interludio para aclarar lo que todos teníamos ya bastante claro: qué son los activos, y qué los pasivos. Ni hablar de los versátiles o «demócratas», esa mayoría silenciosa. En ese momento, uno de los mandamases de la asociación, y moderador de las reuniones, lo interrumpió para explicar que las etiquetas no son buenas consejeras. Aquello me sorprendió, pues esas etiquetas son tan comunes en la vida cotidiana de los homosexuales, que de renunciar a ellas nos veríamos en la obligación de encontrar alguna sustituta. Quizá no sea muy romántico, pero no son pocos los que conciertan sus citas bajo la premisa de que «eres activo, eres pasivo o eres versátil», para no llevarse sorpresas de última hora. Así que, ¿por qué rechazar una herramienta tan útil? Más aún, algunos incluso preguntan desinhibidamente qué es lo que le mola a uno aun sin conocerlo. Estoy pensando en una noche en que quedé solo con un colega, aunque finalmente nos reunimos una pareja, él --no se conocían-- y yo en la barra de un local de ambiente. De pronto, y en medio de una conversación, mi colega les preguntó a los otros cómo «se organizaban». Creedme, no venía a cuento de ninguna forma. Se trató de un cambio de tercio en toda regla. Yo casi me atraganté con mi bebida, aunque los otros respondieron con aparente calma que eran «demócratas». No parecieron molestarse por la intromisión, de modo que me despreocupé, pero, cielos, ¡ni siquiera yo estaba al corriente de aquello, nunca se me había ocurrido inmiscuirme en la vida íntima de mis amistades, a menos que ellos tomaran la iniciativa!
Muchísima gente desprecia las etiquetas y opina que sólo sirven para parcelar la realidad. Sin embargo, es un hecho que los humanos necesitamos fraccionar las cosas para comprenderlas y evitar volvernos chiflados. No creo que las etiquetas sean nocivas de por sí, aunque ciertamente la incapacidad de muchas personas de combinarlas, organizarlas y observarlas con una perspectiva de conjunto puede hacerlas aparecer a nuestros ojos como auténticos proyectiles. Personalmente me siento cómodo con ellas y las utilizo a menudo para expresarme y para acaparar el mundo que me rodea. No me preocupa adscribir una novela al género de terror, ni denominar un rol sexual como activo o a un compositor como minimalista. Es más, me encanta contar con las palabras adecuadas para darme a entender, y, si una no es suficiente... bueno, para eso se inventaron los circunloquios. Así pues, puede que llamar a un homosexual obeso y peludo «oso» suene ofensivo a algunas personas, o que describir a otro como pasivo excluya gran parte de la naturaleza de ese tipo, pero es que, diablos, yo no pretendía describir toda la naturaleza de ese tipo: me limitaba a afirmar qué tipo de cosas le molan en la cama, él mismo me lo dijo. Y, ¿quién sabe?, puede que él mismo me lo demuestre. Oh, etiquetas, hermosas y útiles etiquetas...
Etiquetas: editorial
Christian Chávez, gay
No me interesa
Rebelde, teleserie mejicana en la que actúa, ni RBD, grupo en el que canta, y tampoco me quitan el sueño los escandalosos colores de su pelo. De hecho, que
Christian Chávez sea gay me la trae al pairo. Punto. Pero el chico se casó con su novio, hoy marido, en Canadá, ese país tan curioso encaramado encima de Estados Unidos, y las fotos han sido publicadas, contra su voluntad, hace un par de días. O sea, le han hecho
outing, escopetado fuera del armario. Una pena. Pese a sus mejores intenciones, me temo que sus días como estrella multidisciplinar están contados, a menos que la sociedad mejicana esté falta de un mono con platillos y fez para entretenerse. Lamento ser tan crudo, pero las cosas funcionan así. Si no tiene talento, y si todo su poder reside en seducir a las adolescentes, entonces el cartucho está quemado. Si me equivoco, mejor para él. Por cierto, el muchacho, nacido en el '83, ha publicado en la web del grupo una carta llena de tópicos y buenas intenciones, por un lado, y de los miedos que frustran a
tantísimos homosexuales, por otro.
Recomiendo leerla, al menos el comienzo. // Ahora, los créditos: me enteré vía
ambiente.us y me empapé de detalles y opiniones en
Latin Gossip: atención a los previsibles mensajes de las fans histéricas:
Christian no es gay. Pues sí, tía, ¿qué pasa? // Las fotos del bodorrio, bastante cutre, dicho sea de paso,
aquí. No obstante, una boda es una boda, y le deseo lo mejor a los contrayentes: matrimonio para toda la vida y sin "parejas abiertas" ni "tú a Ft. Lauderdale y yo a San Francisco" durante las vacaciones de verano... :P // Posdata: ¿¿¿
el guapo impagable de Eduardo Xol es gay??? >> Uff, James Ellroy no lo habría hecho mejor.
Interesante post en Latin Gossip.
Etiquetas: celebridades, outing