Sevilla Gay: Ítaca

Hoy me tomo un respiro de Enfoque Gay, de modo que me limitaré a publicar una entrada escrita hace aproximadamente una semana. La discoteca Ítaca interpreta el papel del lado oscuro, ya veréis por qué. // Parece que a los empresarios del sector homosexual hispalense les mola el rollo ultra–retro: Hércules Mítico, Emperador Trajano e Ítaca, nada más y nada menos. Deben de ser los efluvios históricos de la vieja ciudad romana. Ítaca es una de las discotecas mejor establecidas del ambiente sevillano, con una mezcla musical techno–house que convierte su sala principal en una verdadera fiesta de movimientos, oscuridad y, por qué no decirlo, proposiciones indecentes. Se trata de uno de los mejores locales para ligar, y ese aire de concupiscencia a flor de piel a nadie pasa desapercibido; a fin de cuentas, cuando uno franquea la puerta señalada con el cartel de «Sólo Hombres» accede a un verdadero paraíso sexual... si eso es lo que a uno le va. En fin, la discoteca está dividida en dos partes: la primera, para todos los públicos, opera como sala de baile y hospeda las expectativas de todo tipo de gente: viejos, niñatos, pimpollos, alternativos, pijos, fashion–victims y osos, por citar unos pocos ejemplos. La otra mitad consiste en... bueno, una especie de «guarida de la Lujuria», como escribía Wolfe...
La segunda sala, sin música, dispone de su propia barra y de una pantalla suspendida del techo en la que proyectan cine porno. Todo de lo más oscuro. A la izquierda se encuentran los servicios, en cuya puerta se apostan los muchachos con ganas de ligue. Y aquí «ligue» quiere decir «sexo». Claro que al fondo a la derecha se halla la entrada al cuarto oscuro. Sin embargo, es necesario desplazarse unos pasos, de nuevo hacia la izquierda, para localizar las escaleras que conducen a la planta superior, donde aguardan pacientemente las estrechas cabinas envueltas en un resplandor rojizo. Todo esto puede sonar un poco sórdido, y supongo que en efecto lo es, pero el Ítaca es un verdadero mito entre los gays sevillanos, tanto para lo bueno como para lo malo. La entrada es gratuita o de pago a discreción del portero (influye si uno es joven y guapo o justo lo contrario).
Etiquetas: ambiente, sevilla
Tam Tam Gay tras Tam Valentín

Son las tantas de la noche, el viento silva al pie de las colinas, anticipándose a las lluvias previstas para mañana, y un dolor sordo se ha instalado a los lados de mi cabeza, lo mismo que una doble corteza cerebral dotada de su propio ritmo cardíaco. Si supiera lo que me conviene me metería en la cama, cerraría los ojos y dirigiría mis oraciones al cosmos, pero... ay, Señor, este pobre hombre nunca toma la decisión correcta.
Han pasado dos días desde la fiesta de San Valentín y mi cumpleaños, fechas ambas que procuro tomarme con desapego. No he celebrado el amor, que no tengo, apenas conozco y casi desprecio, ni tampoco ser un año más viejo, circunstancia que me causa una especie de indolencia irreverente. Pero, ¡ah!, queda todavía un rastro de perverso romanticismo en las viejas cavernas de mi corazón, y disfruto de una buena historia de amor fracasado como el que más.
Por un lado,
Bryan Kocis sigue estando tan muerto como una boñiga de caballo de tres años de antigüedad, por utilizar un símil de Stephen King que me impresionó profundamente durante mi niñez. Lo siento por Kocis, en serio, pero la falta de avances en la investigación de su asesinato empieza a ponerme nervioso. Queremos saber. Tenemos derecho a conocer la verdad. Todo eso. El caso es que, desde que se publicó la foto de un chapero como «persona de interés» en relación con el caso Kocis, la blogosfera gay se ha preñado de conjeturas, conspiraciones y enlaces a fotografías porno del chapero de marras. Es política de mi blog no enlazar con ese tipo de sitios procaces que a vosotros os molan tanto... de hecho, os vuelven locos, os da vueltas la cabeza, caray, es todo un espectáculo cósmico... pero como cortesía añadiré un link,
justo aquí, al archivo fotográfico personal de
Harlow Cuadra, el apuesto chapero, actor y director porno que... ¡ah!, exacto, hizo una suculenta oferta profesional a Brent Corrigan, el chico que inició carrera en el porno, de la mano de Kocis, siendo todavía menor de edad. De hecho, la oferta a la que me refiero era tan, tan sabrosa, que Corrigan se la tomó con suspicacia. No es que no necesitara el dinero, porque el enfrentamiento judicial con Kocis lo había dejado en paños menores --siendo actor de cine adulto, dudo que eso signifique demasiado--, pero parece ser que ningún contrato se firmó finalmente. Así que Harlow continúa rodando sus pelis desde el pacífico ojo del huracán.
Decía unas líneas atrás que soy tan afecto como el que más a una buena historia de amor fracasado, y a esa categoría debe de adherirse el romance que los actores X Noah Walker y Ashton Ryan mantuvieron cuando este último se hallaba en la Cima, y que tan mal terminó. Reduciéndolo a su mínima expresión, resulta que Ryan era extremadamente promiscuo, que contrajo el virus del SIDA y que su afición a montárselo a pelo le costó la salud a algún que otro pobre diablo. Y Noah Walker, al enterarse, temió haber enfermado él mismo y haber transmitido el mal a su actual pareja. Por fortuna, tal cosa nunca ocurrió, pero me pareció de lo más divertido leer la larguísima carta, publicada por el propio Walker, en la que describía el mal trago, cómo rogó a Dios porque su pareja estuviese limpia y todo eso. Estos pequeños fanáticos simultáneos de Dios y del Diablo resultan tan, tan encantadores. Jeff Palmer, VIH+, rueda pelis en las que
barebackea con otros actores, y es además una especie de hincha de Jesucristo. Me pregunto qué pensará Él de Su vicioso corderito. Bueno, estoy perfectamente al tanto de que el Jefazo lo perdona todo, pero, ¿incluso esto? A propósito, y antes de que se me vaya el santo al cielo --nunca mejor dicho--, no hace mucho que otro actor porno tuvo serios problemas con el SIDA: de hecho,
murió a causa de un cáncer relacionado al parecer con el virus. Tenía 26 años. Y todavía hay quien se lo toma a chufla. Chufla, maravillosa palabra. Para evitar contraer tanto el SIDA como otras enfermedades de transmisión sexual no viene mal un preservativo, como todo el mundo sabe --o no--, y las autoridades de Nueva York han creado
su propia marca. Uff, demasiado sofisticado para mí: soy sólo un pobre muchacho de pueblo.
Uhm ¿había algo más? Sí, cierta noticia me rondaba la cabeza, pero... caray, ¿de qué se trataba? En fin, entretanto la recupero del trastero en que mis neuronas se han convertido a estas horas, subrayo lo que nunca dudé:
Kenny Chesney no es gay. Eso afirma. Supongo que al club le vendría bien la adición de un cantante country, por eso de la virilidad, la diversidad y demás, pero, ¡ah!, el ex de Renee Zellweger (pronúnciese Renee Zellweger) no ha sucumbido a... bueno, ya sabéis, a eso. O sea, que
Kenny’s Not Gay. Y si lo publica el San Francisco Chronicle es que debe de ser cierto. O quizá no. Honestamente, me da lo mismo: es tarde y me voy a dormir. Corregiré la entrada y la publicaré mañana por la tarde, como un buen bloguero que quiere lo mejor para sus lectores.
Posdata:
sin en cambio --como solía decir un viejo compañero de clase--, el actor
Ben Daniels sí es gay, por si la decepción causada por la heterovirilidad de Chesney os hizo pensar en, no sé, abandonar la dieta, por decir algo. Por cierto, ¿mencioné que
se proponen realizar la adaptación cinematográfica de
Noah’s Arc, la teleserie americana protagonizada por una cuadrilla de afroamericanos gays?
Darryl Stephens, Enfoque Gay siempre tiene los ojos (y los links) puestos en ti...
Etiquetas: Corrigan, gay america, harlow, Kocis, mix, noticias
Un mix de noticias gays

Por todos los santos, a estas alturas y todavía debo aprender a escribir. 26 años que parecen no haberme servido de nada, como si hubiera comprimido los días de mi vida en una bola de papel y la hubiera arrojado al retrete. Menos adverbios, frases más cortas, no es preciso que utilice el máximo número posible de figuras literarias en cada oración, las
palabras raras no son mejores que las que usa todo el mundo, pedazo de fascista... Es frustrante. En fin, debo poner la vista en las cosas importantes de la vida (y, por una vez, no me refiero al asesinato de
Bryan Mister Porno Adolescente Kocis), debo... aprender... a hacer las cosas como es debido. Por cierto, hace una media hora, mientras consultaba las estadísticas de Enfoque Gay, descubrí que un residente de Virginia Beach (como Harlow Cuadra) llegó esta noche a mi blog, vía Google, con la búsqueda...
«Harlow Cuadra». No es que sea una anécdota curiosa ni desternillante, desde luego, pero a mí me hizo gracia. Dentro de un par de meses empezaré a impartir clases de pornografía comparada,
homofascismo y
Darryl Stephens [suspiro de colegiala enamorada del capitán del equipo de fútbol].
Muy bien, dejo aquí unos cuantos enlaces. Los dos primeros a páginas de elmundo.es, como por ejemplo la que explica
la milagrosa «recuperación» de Ted Haggard, el mega–líder evangélico a quien pillaron haciendo cosas sucias con otro tío. Por si se os escapa, dentro de mi cabeza la expresión «cosas sucias» hace referencia al sexo en el 90% de las ocasiones. Comprendo que a Haggard le molen los hombres, claro, pero el doble discurso chirría en mis oídos como una sinfonía de grillos una noche de verano. La buena noticia es que Haggard ha descubierto que es completamente heterosexual. [Gruñido desaprobatorio.]
El otro artículo publicado por El Mundo que recomiendo es
Los 25 gays con más poder, pinky – lista que incluye a gerifaltes como Grande–Marlaska, casado con un lingüista, Pedro Zerolo... sonido gutural... Álvaro Pombo, el escritor más dicharachero de Barrio Sésamo, y Boris Izaguirre y Jorge Javier Vázquez, que aparecen juntos en este post por pura casualidad. Aunque es una lista muy curiosa, quizá le falte un poco de sentido.
Puede que un poco más gay que El Mundo resulte Advocate, cuya edición digital publica un artículo con el siguiente título:
La armada rusa acusada de prostitución homosexual. Y es que, según parece, algunos hermosos soldados eslavos desaparecen durante toda una noche y a su regreso son 50$ más ricos. Bueno, me parece que esa película ya la he visto, y en efecto no era para todos los públicos...
Etiquetas: mix, noticias
Gays que deciden por gays...

El pasado domingo publiqué
una entrada en la que abordaba de soslayo un concepto, el del homofascismo, que describe gráficamente el estado mental en el que se encuentra parte de los homosexuales, una pandilla de fanáticos convencidos no sólo de conocer qué camino
único han de recorrer gays y lesbianas en pos de su Torre de Marfil, sino también de que existe plena justificación para cortar las cabezas de todos aquellos librepensadores que residen fuera del redil. Supongo que resulta doblemente necio de su parte, y doblemente irritante de parte de todos, que sean precisamente homosexuales quienes, dominados por la rigidez mental, infligen un daño tan profundo e irreparable al resto de ciudadanos que comparten sus inclinaciones afectivas y sexuales. Pese a la oposición de algunos al concepto de homofascismo, he tratado y trato todavía con tantos partidarios de esa idea, la de la sumisión y el adocenamiento doctrinario, que me pregunto cómo alguien puede seguir negando su existencia a estas alturas.
Este delicado asunto ha asaltado de nuevo mi cabeza mientras leía un artículo de Larry Elder titulado, con intención provocativa y jocosa,
Global warming turns people gay. Bueno, no es la primera vez que oigo una afirmación semejante, pero en esta ocasión se trata de un chiste muy bien traído, mientras que en la otra quienes se volvían homosexuales eran las moscas expuestas a un exceso de calor.
Leyendo la columna de Elder tuve conocimiento de uno de esos pequeños escándalos que se reproducen de vez en cuando como hongos en un humedal. Se trata de que la asociación GLBT americana
Human Rights Campaign exigió la retirada de un anuncio de las barritas de caramelo Snickers emitido, con notable éxito, dicho sea de paso, durante la pasada celebración de la
SuperBowl, ese mastodonte deportivo/ televisivo/ publicitario que colapsa una vez al año todos los Estados Unidos. El argumento del spot consiste en lo siguiente: dos mecánicos comparten un Snicker, y de este modo sus labios entran en contacto. Cuando se dan cuenta de lo que acaba de suceder, víctimas de un súbito miedo cerval, se apartan bruscamente el uno del otro y, a fin de demostrar su virilidad, se arrancan el vello del pecho. Pues bien, algunos opinan que eso encierra un mensaje homófobo, y decidieron que debía ser censurado. ¡Ah, censura, que detestable concepto, y qué útil cuando a nosotros conviene! Si debo ser honesto, a mí el spot me pareció más bien homoerótico, con el fálico bombón devorado a dos bandas, las expresiones de placer ancladas al rostro de los actores y el rudo escenario de película de Cazzo Films (¡esos idólatras del vicio alemán!). De hecho, el argumento de marras ni siquiera es original: las series de televisión lo han reproducido cientos de veces a lo largo de los años. A día de hoy incluso pueda causar un poco de cansancio, de puro previsible. En fin, el anuncio puede verse
aquí. Que cada cual saque sus propias conclusiones. Pero, ¡ay como no coincida con la mía...! –rugió el homofascista.
Etiquetas: gay america, tv
Así es como se coge...

Ya sabéis, estamos expuestos a los efectos de la tormenta, nos excede, toneladas de negros nubarrones que cabalgan hacia nosotros con el propósito consciente de envolvernos, asfixiarnos y aplastarnos... drogas, sexo, diversión... Recuerdo cierto almuerzo que compartí con un buen muchacho y mejor compañero de clase, un heterosexual larguirucho y desenfadado que siempre me pasaba los apuntes. En aquel momento estábamos sentados en uno de los baretos que se despliegan frente a las facultades de la Avenida Reina Mercedes de Sevilla como una fila de trileros con la vista puesta en los potenciales clientes. Los estudiantes desfilaban a centenares por la acera, y mientras engullíamos nuestros platos de patatas, filetes, salsas y rollitos de carne con queso, hice una pausa, señalé a un muchacho joven, de unos diecinueve años, que pasaba junto a nosotros, y exclamé: «Uff, ese debe de estar limpio. ¡Me lo cepillaba a pelo!». Mi compañero soltó una de sus pacíficas carcajadas e, impostando un tono paternalista y reprobatorio, respondió: «Así es como se coge». Ni que decir tiene que hacía alusión al virus del SIDA, y yo no pude más que asentir y darle la razón. Era sólo una fantasía. Por supuesto.
El virus, ah, criatura... Terrible, terrible, una sombra que se arrastra invicta sobre las paredes a la expectativa de que los amantes cometan un error. Y sin duda que los cometemos continuamente. Hace un par de semanas o así leí un artículo escrito por
José María Marco en el que... cielos, no encuentro el enlace... en el que el autor disertaba sobre la responsabilidad de los homosexuales en la propagación del SIDA. A pesar de que no es políticamente correcto afirmarlo, se trata de un hecho fuera de discusión, al menos si uno es capaz de abstraerse durante el tiempo suficiente para enfocar el asunto con perspectiva. Supongo que con el objeto de contemporizar, el señor Marco utilizaba los argumentos de los propios homosexuales, y hacía referencia a determinada asociación estadounidense que había publicado un manifiesto favorable a que los propios gays, todos los gays, tomen cartas en el asunto en lugar de cruzarse de brazos, buscar pornografía en Internet y acudir a los locales de ambiente para cazar al chico más guapo que puedan
pagar. Yo suscribo ese manifiesto, claro, pues recoge varios supuestos completamente sensatos, como por ejemplo: los hombres homosexuales, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres deben actuar contra las conductas y actitudes responsables del continuo aumento de estas enfermedades [de transmisión sexual]; cada hombre homosexual, bisexual u otro hombre que tiene sexo con hombres es responsable de la salud y el bienestar de la comunidad; sabiendo que transmitir el VIH se puede evitar, transmitirlo es inaceptable; transmitir el VIH sabiendo que uno lo tiene, es un acto de violencia; tener sexo sin protección es una conducta de alto riesgo inaceptable, excepto cuando se hace entre personas de una pareja monógama, de la misma condición con respecto al VIH. El texto completo en español puede leerse
aquí. Adicionalmente, el sitio web
homohealth.org contiene gran cantidad de información valiosa sobre sexo seguro, enfermedades de transmisión sexual y drogas, como por ejemplo las metamfetaminas de cristal, sustancia de moda en la comunidad gay que garantiza un subidón del 15, sexo sin cuartel y fiestas memorables. También aumenta el riesgo de contraer el virus del SIDA y otras ETS, por no mencionar en otros peligros, como por ejemplo el de que te abran en canal.
Existen varias causas que relacionan las famosas metamfetaminas de cristal con el SIDA y otras ETS, aunque de momento basta con citar un par de ellas o tres de ellas: en la cima de la euforia resulta sencillo llegar a la conclusión de que el condón es prescindible; en la cima de la euforia, es fácil meterse en la cama con cualquiera, y no es ningún secreto que la promiscuidad y el SIDA firmaron un pacto de colaboración hace ya bastante tiempo; en la cima de la euforia, con maratones cuasi pornográficos que se prolongan durante horas, es muy sencillo que los condones sufran daños, o que un arrebato pasional inflija laceraciones a los miembros de la pareja.
Sin embargo, homohealth.org no es el único portal con información relevante sobre el asunto de las metamfetaminas. De hecho, debe de haber centenares como él, pero de momento enlazaré con
tweaker.com, cuyo punto de atención está centrado casi en exclusiva sobre las metamfetaminas, y que sin duda puede levantar una cierta polémica debido al tono y a los consejos que ofrecen a sus visitantes, como por ejemplo la mejor forma de hacer frente al bajón que sigue al estado de euforia inducida. Algunos consumidores explican sus experiencias con el cristal... bastante interesantes, debo decir... y las diferentes secciones del sitio web ofrecen datos sobre cómo la droga afecta al organismo y cosas así.
Etiquetas: enfermedad, gay america, outer space
Las noticias gays no pasan de moda
Triángulo gay: Kocis, Harlow... y Corrigan
Expediente gay: Nuevos detalles

[Presento mis disculpas. He estado alejado de Internet debido a dificultades con la conexión: al parecer había un artefacto averiado en el tendido telefónico de mi calle. Ya he vuelto, no muy convencido de que los problemas no se reproduzcan.] ¿Por dónde iba? Ok, ok, de acuerdo, arrojaré el televisor y los libros por la ventana, me desharé de mi colección de CD's al completo, incluyendo
Living proof y
Believe de Cher --pruebas vivientes de mi homosexualidad--, y dedicaré toda mi atención a lo verdaderamente importante: la resolución del asesinato del director de cine porno gay
Bryan Charles Kocis, a quien
le expidieron el pasaje al paraíso el pasado 24 de enero con una fuerte dosis de 28 cuchilladas y un tajo en la garganta. Cabe suponer que con el objeto de borrar posibles pruebas incriminatorias, tras el feroz crimen [el o los asesinos] incendiaron la casa del interfecto, lo que a la postre condujo a los bomberos hasta el cadáver carbonizado de la víctima, quien hubo de ser reconocida mediante los registros dentales. Una sórdida historia en el no menos siniestro negocio del sexo. ¿Quién dijo que en la escena gay todo eran ropas caras, metamfetaminas de cristal y luces estroboscópicas? Amigos, no pierdan de vista a sus muchachos: ¡éste es un mundo peligroso!
En una
entrada previa de Enfoque Gay me hacía eco de las informaciones que vinculaban a un tal Harlow con el asesinato de Kocis; al parecer, la víctima tenía concertada una cita con el misterioso joven de la fotografía la tarde de autos. Ahora
se han desvelado detalles adicionales que arrojan más confusión sobre esta trama de por sí oscura y novelesca.
Muy bien, Harlow Cuadra --a.k.a. Mardson Queiroz, a.k.a. Mardson McQuay--, el muchacho a quien presentaba en
Chico guapo, cazado como el sujeto buscado por la policía en relación con el crimen, afirma que en efecto la fotografía hecha pública le pertenece --la utiliza como carta de presentación de su servicio de compañía para homosexuales--, pero que él no sólo no conocía a la víctima, sino que además el día en que sucedieron los hechos se encontraba en Virginia Beach, Estado de Virginia. Según publica el
Times Leader, en los registros de la Virginia State Corporate Comission aparece registrado un tal Harlow Cuadra como presidente de la agencia de acompañantes Norfolk Companions Inc.
En el momento actual, la Policía no se ha manifestado en relación con las novedades del caso, y no garantiza que la persona con la que hablaron por teléfono y que se identificó como el hombre de la fotografía, sea realmente la que ellos están buscando. No obstante, afirma que el hecho de que Kocis gestionara su negocio desde su hogar, y que por tanto la afluencia de visitantes fuera inusualmente alta, no ayuda a aislar a los sospechosos.
Desde
Enfoque Gay devolvemos la conexión. // En el próximo episodio, una retrospectiva a tres bandas: Kocis, Harlow... y la estrella homosexual Brent Corrigan.
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No demasiado gay

[Escrito el jueves... o el viernes.] Uff, no he tenido el mejor de los días. Problemas con el acceso a Internet, dificultad para escribir, un feo asunto que afecta a las cañerías de mi casa. Alguien debe de
quererme mal. Además, si he de ser honesto, no estoy muy seguro de qué tema deseo tratar en este post, de modo que me limitaré a rellenar un par de párrafos, por cumplir con las formas, y dar la jornada por terminada. Presento mis disculpas desde ya, pero...
uff, no he tenido el mejor de los días.
Recuerdo que hace tres o cuatro años, cuando compartía un piso de estudiantes en Sevilla con un par de chavales gays, pregunté a mis compañeros en alguna ocasión si en su opinión existía un patrón al que debían ajustarse todos aquellos homosexuales que se dejaran ver por el ambiente. Uno de ellos, con quien había entablado una relación más o menos benéfica, por así decir, negó con la cabeza, adoptando una especie de expresión indescifrable que podía significar cualquier cosa y a la que terminé por habituarme. El otro respondió que había ciertas características que parecían reproducirse en el carácter de los gays siguiendo una especie de pauta, pero que de todas formas era algo que carecía de importancia. Les formulé esta pregunta porque siempre tuve la sensación de que el ambiente --o más bien determinadas zonas de éste-- era tan permeable a las particularidades individuales como unas botas de agua. No es que yo necesitara pruebas de que las supuestas permisividad y apertura de mente de los homosexuales no eran más que un mito, pero aquella época me sirvió para comprender un poco mejor el modo en que se comportan y relacionan determinado tipo de homosexuales.
En lo concerniente a mí, nunca he sido un tipo demasiado sociable, me muevo con suma cautela con independencia del
contexto, impulsado siempre por una desconfianza aprehendida a lo largo de la infancia y la adolescencia, y he utilizado esta especie de renuencia como la herramienta perfecta para observar con distanciamiento, y también con desapego y frialdad, al resto de las personas. Por otro lado, mi propio recelo, e incluso mi incapacidad de experimentar un buen número de sensaciones y emociones muy comunes, han hecho de mí una especie de sombra que se desliza por los márgenes: y es que, aunque siempre me introduzco en algún grupo, tarde o temprano, aliviado por el desapego del que hablaba, pongo pies en polvorosa, una vez he visto lo que había que ver (y comprendido que tampoco ese lugar está hecho para mí). Saco a colación este asunto no sólo para glorificar mi ego... sino también porque encuentro irritante, y desde luego de una hondísima necedad, esa inclinación que comparten algunos homosexuales para demarcar el comportamiento que ellos consideran digno, censurando --cuando no mostrándose activamente hostiles-- los casos en que un tipo de su misma cuerda sexual decide que pasa de seguirles el rollo. Suelo llamarlos homofascistas (supongo que, desde un punto de vista etimológico, esta palabra carece de sentido). De cualquier modo, los homofascistas son, junto con los homófobos, el principal peligro y la mayor rémora que afecta a toda la comunidad gay y lésbica. Impulsados por la agresiva convicción de que han de forjar un mundo a imagen y semejanza de sus rígidas fantasías, están equipados día y noche con un verdadero arsenal de armas propagandísticas. Y la propaganda es, como todos sabemos, una de las habilidades más notables de todo régimen fascista.
En fin, empecé a escribir este post con el propósito de rellenar una página, y ya lo he conseguido. Pero, dado que siento un profundo interés por este asunto, el del homofascismo y el de la nociva costumbre de muchos gays de moralizar tal y como han hecho a lo largo de la historia quienes ellos consideran, absurdamente, sus enemigos, rescataré el tema en un futuro para discurrir un poco sobre él y sobre las severas contradicciones que afligen a mis queridos fascistas de la homosexualidad.
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