Casimiro alude al presidente venezolano como «ese tipo», y Pedro el Calvo, sentado al otro extremo de la mesa, experimenta una reacción rabiosa: no le gusta nada el tono empleado por Casimiro. Yo me echo a reír, carcajadas flácidas preñadas de cansancio y buenas intenciones. El apuesto presentador pide a Pedro que ceje, a Pedro el presentador se la trae al pairo. Pedro hace referencia a la Guerra de Irak, y yo pienso en cierta entrada de un blog que ofrecía determinada anécdota, por así llamarla: Pedro se había manifestado en relación con Israel en los términos más abyectos. Los israelíes no tienen alma, dijo. La vacuidad reviste el arrogante cráneo de Pedro. El presentador parece un poco enojado, aunque en el contexto de su rostro de expresión inofensiva, eso resulta poco verosímil.
La Sexta me hizo preguntarme por enésima vez si es necesario ser homosexual --o parecerlo por encima de toda duda-- para que le ofrezcan a uno trabajo en alguno de esos programas de adivinanzas que emiten por la noche y por la mañana. Zapeo. La desconexión territorial de TVE me recuerda otra cosa: que el 60% de los presentadores de programas informativos en Andalucía [es] son gays y se dejan ver por el ambiente. Recuerdo a un muchacho de izquierdas, quien invirtió sus mejores esfuerzos en seducir a un tipo rubio, bastante bien parecido, que había sido camarero en una discoteca clásica de Sevilla. El salvaje apetito no tiene precio, y constituye un magnífico espectáculo de primitiva naturalidad.
Según parece, en la inflamada China se ha puesto de moda realizar tours zoológicos en los que se puede asistir a la merendona de una manada de tigres: mientras los espectadores observan todo sonrisas, los operarios sueltan animales vivos para alimentar a los felinos. Es decir, la vida. La redactora/ locutora describe el espectáculo como el renacimiento de la barbarie. Yo rezongo mientras contemplo a los tigres dándose el festín.
Ya es jueves, da miedo. Feliz día.
Etiquetas: mix


