La noticia del posible noviazgo entre Leo DiCaprio y Tobey Spiderman Maguire ha caído como una losa sobre mi conciencia. Bueno, la verdad es que me importa un bledo: es sólo que quería subrayar una entrada de Enfoque Gay que ha pasado completamente desapercibida. El caso es que he bajado a la cocina para picar algo, y aunque es posible que los calamares en salsa americana y un yogurt natural con mermelada de albaricoque no sean un plato de alta cocina, han bastado para saciar mi apetito. He vuelto a sentarme frente al ordenador con fuerzas renovadas, y la prueba se encuentra en el brillo de mis ojos. ¡Miradme, soy un personaje de Manga!
El pasado lunes 12 de marzo publiqué una entrada sobre fiestas gays en las playas de Miami, el exótico/ excéntrico territorio sureño situado en la costa Este de los Estados Unidos que sirve tanto como punto de reunión de horteras, homosexuales, ancianos que toman el sol a la espera de la muerte, chaperos e inmigrantes cubanos, como de enclave privilegiado de los cristianos más conservadores de la nación norteamericana. (Dicho sea de paso, un primo de este servidor reside precisamente allí.)
La entrada a la que me refiero suscitó entonces una pequeña polémica entre quienes (quien, en singular, para ser justos) no sentían el impulso de hacer las maletas, robar el dinero de la pensión a una pobre anciana y poner rumbo a Miami en busca de crema solar, músculos desnudos y fríos cócteles, y quienes adoptaron una expresión malévola, colocaron las manos en posición de oración bajo la mandíbula y se preguntaron a quién podrían robar sin arriesgarse demasiado a ser atrapados por la policía. Pues bien, al parecer existe un tipo rubio, floridano, que se dedica a celebrar fiestas más o menos espectaculares a las que acuden gays tipo peli porno o fantasía adolescente, como prefiráis. He encontrado la galería fotográfica de una de las fiestas y, mientras repasaba las maravillosas mandíbulas cuadradas de los asistentes, experimenté, lo admito, reacciones encontradas: por un lado, el deseo primitivo de participar en ese tipo de vida que siempre he observado con suspicacia, y por otro, el de asentar y respetar mis viejas convicciones, convicciones que, a largo plazo, y de una forma muy íntima, parecen proporcionarme mayores satisfacciones. A propósito, en una de las instantáneas me pareció identificar a cierto actor de cine X. Por si en algún momento sufrí la tentación de utilizar en este post el adverbio «sanamente»...
Etiquetas: ambiente, destino gay, gay america


