Debe de ser cosa de las lluvias, pero esta mañana he descubierto a lo que debía de ser una familia de caracoles que se arrastraban sobre el murete de la azotea de mi casa. ¡Menuda preciosidad! Nunca había visto caracolitos de cuerpo entero, con el lomito fuera de la diminuta concha y los largos ojos erguidos. Había unos pocos ejemplares, de diferentes tamaños, abriéndose camino sobre las losas húmedas. Ha llovido durante la noche y ahora luce lo que puede ser un hermoso día, o cualquier otra cosa. Por cierto, acabo de consultar la wikipedia para confirmar determinada información, y he leído, no sin sorpresa, que algunos caracoles han llegado a vivir hasta 30 años. ¡Cielo santo! ¡Cuanta baba de caracol deben de haber generado, cuantas arrugas de la piel habrían suavizado!
Etiquetas: mix

