Acabo de leer un artículo publicado por
Matt Sánchez en el magazín digital de enfoque izquierdista
Salon.com. Un texto interesante, desde luego, aunque admito que no he encontrado una sola frase que no hubiera previsto; además, lamento que Sánchez no haya profundizado más en la descripción de sus convicciones políticas, que él envuelve con el genérico lazo del «conservadurismo». Me temo que esa etiqueta puede significar literalmente cualquier cosa. Ya dije en mi post de ayer que no tiene sentido conferir relevancia política a este asunto, aunque no soy el único que lo piensa: la mayoría de los blogueros situados a la izquierda en el espectro político, así como los blogueros homosexuales, y muy especialmente los blogueros homosexuales situados a la izquierda en el espectro político, han optado por utilizar esta golosa anécdota, artillería propagandística en toda regla, para, por un lado, hacer un par de bromas tontas, y por otro, verter acusaciones de hipocresía sobre los conservadores. Otra vez. Y ya van... ¿cuántas estrellas flotan en el cosmos? Se trata de un cliché bastante antiguo cuya potencia de fuego se redujo hace tiempo a un sencillo espectáculo de fuegos de artificio, pero que, al igual que estos, resultan efectistas y luminosos, captan la atención y proporcionan momentos de relax a las mentes infantiles: es decir, son «argumentos» útiles para reafirmar la fe de quien ya está convencido.
Siendo lo que soy, un homosexual de inclinaciones conservadores, así como un hombre envalentonado por mis propias contradicciones, me siento proclive a mostrar una simpatía natural por Sánchez. Él menciona, por cierto, a un personaje paralelo, una especie de anécdota plantada en mitad del vacío, un tipo llamado
Jeff Gannon. Fue Gannon corresponsal de Talon News en la Casa Blanca, donde al parecer se mostró bastante amistoso e indulgente con el presidente Bush. Como en el caso de Sánchez, se destapó finalmente su oscuro pasado: y es que Gannon había trabajado de chico de compañía. Finalmente declaró su homosexualidad. Y todo esto me induce a preguntarse si en Estados Unidos queda alguien cuyo pasado no albergue algún sórdido secreto. Por poner otro ejemplo, ahora sí, menos controvertido: el guapo actor
Simon Rex, ex rostro de la MTV y protagonista compartido de la teleserie
Jack y Jill, rodó algunas escenas de masturbación durante su adolescencia. (Si os estáis preguntando por qué me las arreglo siempre para introducir alguna anécdota de este tipo, he aquí la sencilla respuesta: «motores de búsqueda»).
En fin, Matt Sánchez, quien por otro lado ha negado mediante subterfugios --es decir, puede no haberlo negado-- ser homosexual, escribe y no–escribe en su artículo un par de cosas importantes: por un lado, refiere que lo que lo convirtió en cabeza de lanza de los republicanos (no necesariamente conservadores) fue su defensa contra toda esperanza del reclutamiento militar en la Universidad de Columbia en Nueva York, donde fue increpado por estudiantes a los que él califica de «anti–militaristas radicales»; por otro lado, Sánchez no describe
qué tipo de conservador es, aunque ofrece algunas pistas, como cuando alude repetidamente a la defensa de las libertades individuales. No existe, pues, ninguna contradicción formal entre considerarse conservador y tener un pasado en la industria del porno. Mejor aún, sostiene que fue su paso por ese negocio el que lo hizo abandonar el izquierdismo liberal (lo que lleva a suponer que se engloba en la categoría de conservadores sociales, pero esto es pura especulación).
Un par de notas finales. Una: las pretendidas mentes abiertas de la izquierda homosexual cuestionan la sexualidad de Sánchez, actitud farisea que dejó de sorprenderme hace mucho tiempo. Dos: gracias al artículo de la ex estrella del porno gay conozco a otro militar homosexual, un tal Rich Merritt, quien según parece suscitó una cierta controversia en medios estadounidenses cuando se desveló que además de interpretar el papel de gay en el cuerpo de marines, había rodado algunas películas clasificadas para adultos. Hoy trata de hacerse un hueco entre los liberales, pero mucho me temo que
sus reflexiones políticas resultan demasiado previsibles para otorgarles algún valor. Su historia,
aquí.
Etiquetas: cine adulto, editorial, gay america, glbt, polémicas
8 Comentarios:
En resumidas cuentas, lo único que se sabe, es que dice ser "conservador" y sobre su homosexualidad no sabe, no contesta.
¿Te defines como conservador?, ¿por qué?
Buena pregunta Sonia... yo también lo quiero saber
En Estados Unidos la derecha y el movimiento conservador son movimientos bastante más confusos y complejos que aquí en España, por eso yo lamentaba que Sánchez no realizara comentarios más profundos sobre sus convicciones políticas y morales, de tenerlas. En cuanto a lo de ser homosexual, él respondía que no, aunque utilizaba ciertos subterfugios, que si he tenido varias novias pero ningún novio, eso no es muy propio de un gay; no sé si es propio o no lo es, pero por sí mismo no permite inferir la orientación sexual, sino los hábitos y su experiencia, que son cosas distintas. Para colmo de males, Sánchez se aproximaba a Ann Coulter a la vez que guardaba las distancias, lo que no contribuía a poner las cosas en claro.
Y respecto a mis propias convicciones conservadoras, ¿os confubuláis contra mí, muchachas? ¡Pues no me impresionáis!
Soy conservador porque soy cristiano, y siendo cristiano, tengo una fe firme en la existencia de valores absolutos. Supongo que podría añadir algunos ejemplos de propina, pero diría que lo que acabo de escribir lo resume todo.
¿Y cuales son esos valores absolutos?
La vida y la libertad del sujeto, procedentes de la Voluntad Infalible de Dios.
En cualquier caso, creo que la libertad de comercio y de propiedad privada son derechos tan fundamentales como el derecho a la vida o a la libertad de conciencia y expresión; creo que existen civilizaciones superiores y culturas incivilizadas; creo que en ocasiones el fuego es la única solución; creo que el sexo es una buena forma de expresar amor, y no tan buena de expresar refinamiento moral; creo en las buenas maneras; mis convicciones morales podrían calificarse de "catolicismo periférico"; y parte de esto.
¿El fuego es la única solución?
El tiempo de las guerras no ha terminado (y no terminará en un par de cientos de años). A eso me refiero.
Una cosa es que las guerras no hayan terminado y otra que sean una solución. Yo no lo creo que lo sean y asi lo espero.
Publicar un comentario en la entrada
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]