enfoque gay lo publicó el viernes 2 de febrero de 2007 a las 15:09

Polémica: gays, lesbs, bisex y trans

Gays, lesbianas, bisexuales y ¿transexuales?Si aquel viejo edificio de color arenisca permanece en pie, erguido como un monumento al mal gusto en un extremo de la Alameda de Hércules de Sevilla, supongo que sigue suscitando todavía la misma sensación de tedio e institucionalidad que cuando yo lo visitaba cada semana hace cosa de tres años. Por situarnos explicaré que la Alameda de Hércules es el núcleo privilegiado de la homosexualidad sevillana: en sus aceras uno tiene a mano una amplia variedad de locales de copas, discotecas, cuartos oscuros, cabinas de sexo rápido, venta de estupefacientes y servicios de prostitución heterosexual, además de un surtido de muchachos que aletean graciosamente por aquel microcosmos gay. Como decía, hace años que no piso la Alameda, de modo que no sé hasta qué punto ha cambiado, si es que ha cambiado, o si perdura inalterada e insensible al paso del tiempo. Tampoco sé si el edificio mantiene el equilibrio frente a El Bosque Animado, bar estrella del ambiente hispalense, o si algún ciudadano con el suficiente buen juicio lo ha reducido a escombros con un buldózer secuestrado de, digamos, las interminables obras del metro. Qué recuerdos: las sesiones de aburrimiento en grupo, la curiosidad, una discreta timidez, miradas, un poco de deseo y una fuerte dosis de mezquindad frente a D.; a este pollo me pareció verlo en una fotografía de Internet hace pocos meses. Las cosas no fueron bien, en lo tocante a la amistad. Aquella arrogante falta de diplomacia...

La asociación GLBT andaluza COLEGA celebraba sus reuniones semanales en aquel edificio cedido por el Ayuntamiento, y allí coincidía jueves tras jueves la feliz trouppe, presta a comenzar la fiesta con una despreocupada dosis de compromiso cívico. No obstante, las citas solían ser de lo más aburridas, con todo género de charlas intrascendentes que raramente captaban la atención de los congregados. La contrapartida residía en la oportunidad de conocer a personas de muy diferente tipo: gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, jóvenes y maduros, histéricos y santos Job, agresivos militantes y cínicos imperturbables, barbudos aficionados a los chaperos y cuarentonas recién salidas del armario. Si he de ser honesto, no hice ninguna amistad entre aquella gente, pero sí me integré en un pequeño grupo que se reunía los fines de semana para salir de copas. En términos generales fue una gran época, con los enojosos conflictos personales compensados mediante un aprendizaje intensivo del modo en que los humanos nos relacionamos. Todo era nuevo para mí.

No hay que ser un lince para darse cuenta de que GLBT es el acrónimo de las palabras que dan título a esta entrada: Gays, lesbianas, bisexuales y transexuales. Se ha convertido en una especie de estándar de facto sociológico incluir tanto las tendencias sexuales minoritarias como la transexualidad --término que no describe la orientación afectiva, sino la identidad de género-- en un mismo grupo militante, aunque sospecho que no todos los homosexuales se sienten cómodos compartiendo la lucha por los derechos sociales. Comprendo que esta cuestión suscite acaloradas polémicas, a pesar de que, por guardar las formas, raramente se discute en ambientes de activismo homosexual, pero existen motivos fundados, al menos en opinión de algunos, para romper con la tradición e iniciar batallas independientes. Por un lado, el número de transexuales parece ser poco significativo, y desde un punto de vista político poco relevante. A su vez, no todos los ciudadanos que toleran la homosexualidad dispensan ese mismo nivel de comprensión a la transexualidad. Por si todo eso fuera poco, los trans adolecen de una penosa imagen pública, con escasos modelos de personas de éxito transexuales que despierten simpatías entre el público. Convertidos en animales de barraca de feria en numerosos programas de televisión, la transexualidad suele emparejarse en la imaginación popular con la prostitución, la falta de cultura e incluso con el mal gusto y la zafiedad. Como consecuencia de ello, algunos homosexuales se preguntan si trabajar en comandita con los trans, no conlleva perjuicios de imagen pública de los que sería buena idea deshacerse sumarísimamente. A fin de cuentas, argumentan, prescindir de la exigua presión transexual no proporcionaría más que ventajas de proyección público a los movimientos en defensa de los derechos de los homosexuales.

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4 Comentarios:

Por Anonymous sonia, el 2 de febrero de 2007 20:51  

Detras de esas siglas existen personas, por lo menos para mi, pero parece que hablaras de productos de un mostrador. Habrá de todo. Simpáticos, antipáticos, listos, tontos, mas politicos, menos politicos.
Espero que algún dia dejen de utilizarse esas "etiquetas".

Por Blogger Seth Bones, el 3 de febrero de 2007 00:13  

Ja, ja, ja, ¡loado sea el cielo! Llevo una jornada de blogs bárbara. Ahora recuerdo por qué voy y vengo.

En fin, Sonia, hola y gracias por volver. Gracias también por comentar y siéntete bienvenida :) En cuanto a tu mensaje y mi entrada, estoy de acuerdo contigo en que bajo las siglas hay personas, y a menudo personas que sufren muchísimo e innecesariamente, lo que hace del problema un asunto doblemente frustrante e injusto. Que existen personas de todo tipo también es cierto, como decía al enumerar algunos de los que conocí --y, en general, por los que sentí simpatía; aunque no trabé amistad, sí entablé relaciones de otro género, no tan íntimas pero igualmente honestas y satisfactorias--. O sea, no puedo darte la razón en que los trate como mercancía de supermercado. Eso no es cierto, aunque admito que puedo haberme expresado mal. Lamento la confusión y espero que ahora el asunto quede un poco más claro. :)

En lo tocante a las etiquetas, Sonia... bueno, depende de cómo se usen. Está bien contar con una palabra para describir a los homosexuales, del mismo modo que disponemos de vocabulario para nombrar y describir a las personas, a los animales, a las plantas y a las cosas. Ciertamente, cuando las etiquetas se utilizan procazmente para insultar, para reducir o para cosificar, se convierten en bombas. Pero tampoco parece que eso vaya a cambiar a corto plazo. Llevamos demasiados años de experiencia para aceptar esas fantasías tan estimulantes, pero tan difíciles de llevar a la práctica.

Lo dicho, gracias por comentar, guapa. ;)

Posdata: A propósito, sería muy considerado de tu parte decirme en qué parte de mi entrada daba a entender que las personas eran cosas. Es el tipo de error que, como hombre y como aspirante a escritor, detesto desde lo más profundo. Es un coñazo pensar que las cosas te han quedado meridianamente claras, para descubrir luego que los lectores te malinterpretan. Querría corregir estos errores y, por supuesto, no causar la sensación de que soy tan frío (de acuerdo, quizás un poco...).

Por Anonymous sonia, el 3 de febrero de 2007 12:02  

No te preocupes, lo has hecho muy bien. Cuando me referia a que parecian objetos era porque la cabecera es el mostrador y ahí has colocado Gays, Lesbs, Bisex y Trasns, pero luego los has humanizado.
Gracias por la bienvenida, me seguiras viendo por aqui. El anterior post tambien lo leí aunque no comenté nada, la próxima vez, diré algo para que sepas que lo he leido. Un beso.

Por Blogger Seth Bones, el 3 de febrero de 2007 20:08  

Je, je... sí, es posible que utilizara un título demasiado crudo. El caso es que debo escribirlos cortos para que no se rompa la línea, así que, si quiero decir muchas cosas en poco espacio, me arriesgo a causar impresiones equivocadas.

Sobre lo de comentar no te preocupes, por favor. No quiero que ni tú ni ningún otro posible lector considere una obligación leer ni comentar. Cuando te apetezca, hazlo con plena libertad :)

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