enfoque gay lo publicó el domingo 4 de febrero de 2007 a las 19:13

Outing en ropa interior

Outing en ropa interiorHace aproximadamente un par de meses mis huesos fueron a parar, vía Google, a un inflamado hilo sobre famosos gays alojado en un foro homosexual. Allí se daban cita chavales procedentes de todas las esquinas de la piel de toro, juguetones muchachos que especulaban sobre la posibilidad de que tal o cual celebridad, generalmente presentadores de televisión y cantantes de Operación Triunfo, fuera aficionada al vicio francés, por así decir. De aquella conversación atrajeron mi atención dos cosas: una, que se descartara tan sumarísimamente la posibilidad de que los hombres a los que los testigos habían visto relacionándose con otros hombres fueran en realidad bisexuales, pero que estos no hubieran tenido la consideración de besar también a una chica para satisfacer el morbo de los mirones; y otra: que sean los mismos gays quienes ostentan esa predisposición a despojar de intimidad --y, por qué no decirlo, de seguridad-- a quienes comparten con ellos bastante más que su orientación sexual: también los problemas y la presión social que la homosexualidad conlleva.

La lista de famosos forzados a vivir una especie de homosexualidad silenciosa es tan larga que ni siquiera merece la pena desgranarla. A veces experimento la sensación de que cualquier rostro que aparece en televisión tiene, digamos, una probabilidad superior al setenta por ciento de pertenecer a un homosexual. Aún más, cualquiera que haya salido a dar una vuelta por los locales de ambiente de una gran ciudad --Madrid, Barcelona, Sevilla, por ejemplo--, cuenta con muchísimas papeletas para reconocer las facciones de uno de esos fulanos a los que solemos llamar, no sé si con excesiva severidad, «personajes públicos». Yo mismo podría citar a unos cuantos, si compartiese esa vana propensión a la indignidad de la que hacen gala muchos homosexuales chillones.

Reduciéndola a su mínima expresión, la pregunta es la siguiente: ¿tenemos derecho a despojar de su derecho a la intimidad a un sujeto... a un sujeto con un oficio expuesto al público... para convertirlo por la fuerza en mártir de la causa homosexual? No hablo de casos excepcionales, sino de la tónica general. Tal vez, si alguien ofreciera muestras de desprecio contra los gays a pesar de disfrutar él mismo de una hipócrita y secreta existencia homosexual, podríamos considerar la posibilidad de poner de manifiesto su falsedad. Tal vez, sólo tal vez. Pero no hablo de eso; mi pregunta tiene los ojos puestos en todas esas celebridades cuyas carreras podrían ser destruidas, reducidas literalmente a compota de manzana podrida, si el ruedo público conociese sus inclinaciones: que a tal presentador le mola morder almohada, o que a aquella tonadillera le complace abrazar a hermosas muchachitas de porcelana y terciopelo. Por cierto que recuerdo cierta ocasión en la que una escritora lesbiana y bastante agresiva, elevada en el estrado durante la presentación en sociedad de su nuevo libro, regaló los oídos de la escasa audiencia con unas cuantas revelaciones de famosas homosexuales.

No obstante, existe un caso excepcional que me induce a preguntarme si no dará exactamente lo mismo decir o silenciar que tal celebridad es gay. Y es que, aunque públicamente se limita a responder, cuestionado por un fan sobre su orientación sexual, que «eso es lo de menos», es tan proclive a dejarse ver con miembros de su mismo sexo, a aparecer en fotografías de discotecas de ambiente y de fiestas gay... se muestra tan... exhibicionista, que le hace a uno cuestionarse si en el fondo no tratará de hacerse notar... por no mencionar a aquellos otros famosotes inopinados que rellenan decenas de perfiles en los portales de contactos de Internet, como por ejemplo Chueca y Gaydar, en busca de sexo esporádico, para después adoptar un falso rol heterosexual. A fin de cuentas, fueron ellos quienes comerciaron con su intimidad...

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4 Comentarios:

Por Anonymous sonia, el 4 de febrero de 2007 20:37  

Quizás muchos tengan miedo de algo que a lo mejor no existe. A lo mejor piensan que la gente va a dejar de ver su programa, pero lo mismo la gente, sólo por el morbo, al final lo ve.
Lo que esta claro es que es algo muy personal y puede hacer mucho daño, asi que es cosa de ellos si quieren seguir escondiéndose. Su trabajo es publico, no su vida.

Por Blogger Seth Bones, el 4 de febrero de 2007 22:27  

Uno nunca sabe por dónde va a salirle el negocio, pero reconocer públicamente la homosexualidad puede jugar muy malas pasadas, como por ejemplo en el caso de los cantantes para adolescentes, que dependen a menudo de las fantasías de sus admiradoras.

Por cierto, tu frase "su trabajo es público, no su vida" resume buena parte de lo que quise decir :)

Por Anonymous karrlos1, el 8 de febrero de 2007 18:25  

Vamos a ver si nos aclaramos: lo que cada cual haga en su casa, o en el domicilio particular de otra persona, forma parte de su vida privada. PEro si está en un lugar de pública concurrencia, o más aún, en la vía pública, de ninguna manera puede hablarse de "derwecho a la intimidad", si hablamos de personajes públicos, famosos por entendernos. Hasta ahí podíamos llegar, hombre...!

Por Blogger Seth Bones, el 9 de febrero de 2007 03:10  

Hola, Karrlos1, gracias por tu visita y por tu mensaje. Siéntete bienvenido a mi blog. :)

No obstante, no estoy de acuerdo contigo cuando dices que todo lo que se hace en la vía pública es, por definición, público. Por ejemplo, si uno acude a una playa nudista, ¿da eso derecho a que lo fotografíen y publiquen sus imágenes desnudo en Internet? A fin de cuentas, se quitó la ropa en unas condiciones determinadas y para un contexto específico, nada más. Pero en la playa el desnudo era lo suyo, y ninguna atención suscitaba; por el contrario, las fotografías subidas a la Red están sacadas de contexto y publicadas no ya para una audiencia masiva, sino para una audiencia decididamente morbosa...

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