Mi hermano me aconsejó que me olvidara de comprar una carpeta impresa con una fotografía panorámica de los protagonistas de Sensación de vivir, pues de hacerlo todo el mundo pensaría que era... ya sabéis, un poco mariposón. ¡Pero es que yo lo era, era un mariposón, sin plumas, cierto, pero radical, brutalmente gay, incluso en mi niñez suspiraba por todas aquellas bellezas más o menos viriles que desfilaban por televisión! ¡Los músculos, los torsos, las mandíbulas cuadradas y los grandes ojos arios, los abdominales superpuestos como tabletas de chocolate! ¡Hombres! ¡Yo... amaba... a los hombres! Sin embargo, cedí; de hecho, enarqué las cejas frente a mi hermano y exclamé: «¿en serio pensarán eso? Entonces, paso». Y pasé, para mi decepción y para mi seguridad; me pregunto qué diablos me habrían hecho mis compañeros de aparecer en el colegio con una carpeta en la que aparecía el rostro de, oh, Jason Prestely. Yo opinaba entonces que Jason era lo más guapo y molón que se puede llegar a ser, y me pregunto ahora si debería arrepentirme de eso. Quiero decir que, caray, yo era tan sólo un niño pánfilo y gay, tenía derecho a equivocarme y a considerar a Jason el no va más de la belleza masculina. Luego reparé en que lo verdaderamente viril era Ian Ziering desnudo, espectacularmente desnudo, tal y como Dios lo trajo al mundo y tal y como se nos ofrecía desde una de esas apestosas películas... apestosas películas repletas de insinuantes figuras... que Telecinco se empeñó en emitir cada noche durante una larga época.A lo largo de mi infancia y mi primera adolescencia estuve enamorado... en plan platónico, claro... de, digamos, todos los hombres guapos que veía en televisión, y he pensado que quizá estaría bien realizar una pequeña investigación para averiguar qué fue de todos esos adorables, dulces, inolvidables bombones que hace años soñé (bueno, todavía lo sueño) con devorar. La verdad es que me siento un poco deprimido, consciente de súbito del auténtico significado de tempus fugit... joder, la nostalgia ha caído a plomo sobre mi cabeza y me dan ganas de echarme a llorar. Sin embargo, esta sensación posee también un matiz agradable, y siento renacer una vez más mi viejo deseo/ sueño/ proyecto de poner rumbo a Estados Unidos y no regresar jamás.
En fin, no creo que esto os interese demasiado, de modo que entro de lleno en este particular «¿qué pasó con...?» gay; y es que me figuro que no fui el único muchacho enamorado como una colegiala de todos esos huesos tan bien forjados... ¡utch!, ¡qué gay!
Antena 3 emitía a mediodía la teleserie Salvados por la campana, que retrataba la educación s... (iba a escribir sexual, señor Freud) secundaria de un grupo de jóvenes californianos. ¿Cómo olvidarlos? ¿Y cómo olvidar, especialmente, al rubiazo, Zack, ni a Slater, el hispano aficionado a las pesas? El segundo, Mario López, sigue rodado películas de tercera fila y grabando episodios de diversas series de televisión, pero lo que lo convirtió en estrella de Internet, cuando el uso de la Red se extendió a todos los hogares, fue la difusión de una colección de fotografías en las que aparecía desnudo y erecto; si estaban trucadas, tres hurras por el artista; a mí me parecían bastante verosímiles. A día de hoy el tipo no ha cambiado nada, como puede verse en la imagen lateral, y sigue siendo un hombre apuesto al modo hispano. Por cierto, tiene un perfil MySpace y desde su sitio web personal responde a las preguntas de sus fans, y sí, según él, mantiene la amistad con sus antiguos compañeros de reparto. El año pasado anduvo trabajando en Dancing with the stars, un show de la ABC que debe de ser algo parecido a esa cosa que Anne Igartiburu presenta la noche de los lunes en La Primera. Hay vídeos de Mario López bailando aquí. Hoy día tiene 33 años (me figuré que sería más viejo).
Al buen amigo de Slater en Salvados por la campana, Zack/ Mark–Paul Gosselaar, no le ha ido peor: a fin de cuentas, basta echarle un vistazo a su perfil IMDB para darse cuenta de que no ha dejado de trabajar durante todos estos años. Cuenta unos 32 años en la actualidad, contrajo matrimonio en el '96 con quien hoy es su esposa, la guapísima actriz Lisa Ann Russell, y encadena participaciones en infinidad de series de televisión y en alguna película destinada a la pequeña pantalla. Poco más hay que decir sobre él: los hombres felizmente casados no dan mucho juego... (bueno, su casa ocupa una superficie de 5000 pies cuadrados).
Una de mis series favoritas fue siempre Blossom, protagonizada por la realmente encantadora Mayim Bialik, quien visitó España para participar en un capítulo de ¿Qué apostamos? Hablaba un español perfecto. Sin embargo, no era ella el objeto de los suspiros de este servidor, sino su hermano en la ficción, Joey/ Joseph Lawrence, a quien vi por última vez, hace años, en la horrible película Leyenda urbana, donde interpretaba al hijo de un productor de cine, si no recuerdo mal. Lawrence tiene hoy unos 31 años --jovencísimo, me parece--, y se ha especializado, como Gosselaar y Lçopez, en teleseries y películas destinadas a la TV. Por cierto, en una de esas series compartía escenario con varios hermanos suyos, entre ellos Matthew Lawrence, el cuerpazo que se dejaba ver en la adorable Yo y el mundo, emitida por primera vez los lunes noche en Televisión Española.
A propósito de Blossom, Joey Lawrence se veía forzado a compartir fans con Vinnie/ David Lascher, que interpretaba a una especie de chico malo bastante blando ennoviado con la protagonista. Últimamente lo he visto en Sabrina (la bruja adolescente), aunque no puedo decir que le haya seguido el rastro. Está casado desde el '99 y tiene 2 hijos. Pues nada, que estudien medicina. O algo.
Para terminar esta remesa de viejas caras que en algún momento me hicieron temblar quiero mencionar a Jonathan Brandis, a quien seguí en Seaquest, la teleserie de ciencia ficción sobre un súper–submarino y un delfín capaz de hablar... Brandis no era ningún bombón, tal y como lo veo ahora, pero creo que en su momento me gustó, y fue una pena leer que el chaval se suicidó en 2003, a la edad, así pues, de 27 años. Se desconocen los motivos que lo impulsaron a tomar esa terrible decisión, pero según parece sufría una depresión. Dios lo acoja. En fin, mañana, la segunda ronda de nostalgia. // Puedes leer la 2ª parte aquí.Etiquetas: celebridades, gay america, nostalgia, tv


