enfoque gay lo publicó el miércoles 21 de febrero de 2007 a las 17:04

Nostalgia: TV e infancia gay, 3

I love TV[1ª parte, aquí; 2ª, aquí.] Corey, Corey, Corey. Quién te ha visto y quién te ve. ¿Cómo has podido abandonarte de ese modo, Corey Haim? ¿Cómo has podido hacerte eso? Lo siento, macho, pero a ti te dejaré para el final de la entrada; contemplar lo que te ha ocurrido a lo largo de los años, tu ascenso al firmamento de las estrellas adolescentes y tu posterior caída en desgracia me provoca un dolor intolerable. Me siento dolido, paso del tema. De modo que mis ojos recorren la larga lista de hermosos rostros masculinos que añoro de mi juventud, la época en que uno podía fingir todavía una vida apacible como larga tarde de verano, y rescato a los bombones de Sensación de vivir que entonces me enamoraron... o algo así.

Supongo que la verdadera estrella fue siempre Jason Priestley, quien interpretaba a uno de los hermanos Walsh. ¡Wow!, él sí que era un chico guapo, o esa impresión tuve de niño; debo decir que mi percepción de la belleza masculina ha mejorado sensiblemente a lo largo de los años. En cualquier caso, durante una larga época Jason fue una de las estrellas televisivas más rutilantes del planeta, y aquí en España se convirtió en una especie de tótem al que las chicas besaban el pandero, los varones envidiaban y la raza de los gays deseaba... bueno, darle un discreto besito en el culo. O en la boca, no hay por qué humillarse. No obstante, habría de ser su hermana en la ficción la única que se elevara y prolongase una fama verdadera al cabo de los años, aunque sólo fuera por Embrujadas. Me refiero a Shannen Doherty, claro (me importa un bledo que esta muchachita, de genio afilado y miembro de la Iglesia Baptista del Sur, mantuviese una relación con el mismo tipo que distribuyó un vídeo porno protagonizado por él mismo y por la inefable Paris Hilton). Bien, Jason Priestley nació en el ’69 y ha sostenido una estable carrera de actor televisivo, a pesar de que en lo sucesivo nunca reprodujera el éxito cosechado con Sensación de vivir --joder, se me sacude el pecho cada vez que escribo el título--. Lo curioso de su viejo personaje, poniendo la vista atrás, es que el chaval lograba cualquier cosa que se propusiese, como por ejemplo derribar a un auténtico armario aunque él no alcanza el metro ’70; recuerdo que una de mis hermanas criticó aquella escena en particular por inverosímil. Pero es que ella iba creciendo, y yo... ¡¡¡yo amaba a Jason, los amaba a todos, sentía arder un amor tan fiero en mi corazón que temía que aflorara a mis ojos y mi familia descubriera que yo era homosexual: bwaaaahahahaha!!! En fin, el tipo lleva un par de años casado con una tal Naomi Lowde y en MySpace existe un perfil que pretende ser el suyo. Quién sabe.

El mejor amigo de Brandon en Sensación de vivir --sniff, sniff-- fue siempre Dylan, papel interpretado por el actor Luke Perry. A su vez, Luke Perry fue siempre uno de esos falsos guapos a los que la televisión transforma en bombones, pero que, visto con frialdad, tan sólo podría impresionar a una quinceañera con granos. ¡Y yo... nunca... fui... una... quinceañera... con... granos! ¡Me importan una miekda las fotos, los vídeos, los testimonios y todas las demás pruebas irrefutables que demuestran que miento! Ups, perdón. Se trata de la pasión, he sido siempre un hombre de carácter. Es pensar en Sensación de vivir y ponerme de un nostálgico... Iba diciendo que alguien como Perry, que se las daba de rebelde pero que jamás pasó de pobre niño rico, nunca podría ser guapo de no contar con el respaldo de revistas como Ragazza. Esté en lo cierto o me equivoque, Pocacosa Perry mide 1’77 --chúpame la suela del zapato, enano-- y, aparte de ser el hermano adoptivo o algo así de Krusty el Payaso en Los Simpsons, ha sostenido, al igual que Priestley, una estable carrera televisiva con incursiones en la gran pantalla y los escenarios teatrales. Incluso participó en un episodio de Will & Grace, mi querida teleserie queer (por cierto, ¿alguna cadena la está emitiendo actualmente?). Existe una horrible página web que afirma ser oficial, y un perfil MySpace que pasa por pertenecerle. No lo aseguro. De hecho, también es posible que algún desaprensivo me esté usurpando a mí en este preciso instante. Es el riesgo común que compartimos estrellas de televisión y blogueros. Luke, estoy contigo. A pesar de tu cara.

Ian Ziering, o sea, Brian, el rubio, el que perdió la virginidad --es decir, la flor-- con aquella otra rubia, ¿cómo se llamaba?, ¡Kelly!, vendió su casa de Los Ángeles por una fabulosa cantidad de dinero hace algún tiempo, y así ascendió a la superficie de mi cerebro tras mucho tiempo sepultado, como tantas otras cosas, en el terrible sótano de los viejos recuerdos. La fabulosa cantidad de dinero a la que aludía equivale a 2,5 millones de euros, que es 2,5 millones de euros más de lo que necesito para invitar a Ziering a una copa. No obstante, me vendrían bien esos 2,5 para que él aceptara. En fin, Ziering ha conservado también una mediocre carrera televisiva, o sea que poco interesante se puede decir sobre él, aparte de que Telecinco emitió a las tantas de la noche una película en la que él aparecía desnudo. Espectacular. Tan espectacular como la cantidad de años que han pasado desde entonces. Qué horror. Qué sniff sniff. Ziering se divorció de La Rubia Pechugas en 2002 y asistió a la boda de Jason Priestley con Naomi: dos hechos que describen su catadura moral. Hasta donde sé, no tiene perfil MySpace. Lo que tampoco dice mucho en su favor.

Antes de abandonar Sensación de vivir quiero enlazar a un artículo que he localizado por accidente mientras buscaba la noticia sobre la venta de la mansión de Ziering. Se trata de una página de El Mundo ¡de1995! en la que se informa del regreso de Sensación de vivir a la parrilla de Telecinco. Merece la pena echarle un vistazo, en serio, especialmente si uno se ha dejado dominar por la nostalgia. Como yo mismo, por ejemplo. Comienza así:
MADRID.- «Después de cuatro temporadas de éxito ininterrumpido, los cándidos adolescentes protagonistas de antaño ya se han convertido en unos maduros jovencitos universitarios cuyas vidas han dado desiguales giros». Con esta descripción casi barroca presenta Tele 5 la quinta entrega de Sensación de Vivir, que se inicia hoy a las 15.30 horas con dos nuevos episodios.

Centrada en las vidas relativamente azarosas de un grupo de chicos de Beverly Hills muy guapos y sobre todo muy ricos, Sensación de Vivir ha sido y es la serie para adolescentes de más éxito en toda la historia de la televisión. Su cadena, la Fox, sólo consiguió audiencias superiores con la muy recordada Dinastía. Su productor, ese moderno rey Midas que es Aaron Spelling, sólo lo logró con La casa de la pradera.
Por cierto que, mientras leía el artículo, he recordado a Jaime Jamie Walters. Éste sí que molaba... y sigue molando. No es un guapo espectacular, pero le veo un enorme puntazo entre buen chico y viril. Sin embargo, no ha trabajado en televisión desde 2001. Debe de mantenerse ocupado con su carrera musical. Tres vivas por él. // Joder, me parto de risa. Acabo de enterarme, vía IMDB, que Walters trabaja de bombero en la actualidad. ¡Juas! Por si no fuera suficiente, ahora debemos añadirle el morbo y el candor de... bueno, ¿es que no todo el mundo ama a los valerosos bomberos?
Graduated from the Los Angeles City Fire Department Academy June 2004, completed his year probationary period and is now working as a full time Firefighter with the LAFD.
Y como lo prometido es deuda, he aquí el ídolo de adolescentes Corey Haim con su truculenta historia metida en el bolsillo. En los ’80 lo fue todo en compañía del otro Corey, en este caso Feldman (adoro, y quiero decir ADORO, su película No matarás... al vecino), y... me duele escribir esto, pero el chico empezó a flirtear con las drogas y se hundió en el fango. Literalmente y en lo más profundo. Supongo que hubo de recuperar las formas para encontrar trabajo como dependiente en un videoclub canadiense, su país natal, pero había engordado dos o tres mil kilos, su belleza cándida se había esfumado por completo e interpretó el papel más grotesco de su vida al pretender vender sus dientes... sí, sus dientes... a través de eBay, aunque los responsables del megaportal de subastas abortaron la oferta por contravenir las reglas del juego, que prohíben el comercio de material biológico o algo parecido. Lo de Corey Haim fue una verdadera lástima. Sin embargo, me alegra saber que las cosas parecen haber mejorado últimamente, y desde diciembre de 2006 trabaja con su amigo Feldman en la nueva teleserie The Coreys: Return of the Lost Boys, y este año rueda la película Universal groove. Colega, espero que tengas la lección muy bien aprendida. Mañana, entrega final de esta nostálgica serie de posts sobre viejas glorias: Melrose Place. Un aperitivo: Andrew Shue anda metido en negocios de Internet. // Puedes leer la 4ª parte aquí.

Etiquetas: , , ,

4 Comentarios:

Por Anonymous sonia, el 21 de febrero de 2007 18:23  

De todos me quedo con Jaime Walters, y además bombero... prefiero no pensarlo
En cuanto a Will and Grace, hasta hace poco estaba en el canal digital Fox, pero creo que a las 7 de la mañana y a las 11 del mediodia con lo cual, por lo menos para mi es dificil seguirla. A mi tambien me gusta mucho.

Por Blogger Seth Bones, el 21 de febrero de 2007 19:39  

Creo que confundí "Jaime" con "Jamie", pero lo mismo da. Yo también me quedo con él, Sonia. Y, como insinúas, el que sea bombero es un plus que le suma tropecientos cuarenta millones de puntos :D Menudo bombón...

Por Blogger Seth Bones, el 22 de febrero de 2007 0:44  

Uhm, el siguiente blog tiene fotografías actuales de Jamie junto con su esposa y su prole: aquí

Y su MySpace puede consultarse aquí.

Por Anonymous sonia, el 22 de febrero de 2007 6:34  

¡¡¡Gracias por el enlace!!!.
¡Que familia más mona!, espero que sean tan felices como parecen.

Publicar un comentario en la entrada

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

Descarga firefox gratis

© 2007. Todos los derechos reservados. // Diseño web.