enfoque gay lo publicó el lunes 26 de febrero de 2007 a las 17:32

¿Gay + cuarto oscuro = 4?

vida gay¿Cuál es la relación...? Quiero decir que... bueno, acabo de engullir un delicioso emparedado de salchichas y cebollas fritas aderezado con queso, ketchup y mostaza, uno de esos explosivos sándwiches que rezuman salsa en cuanto aplicas el diente, y ahora me propongo escribir un post sobre los cuartos oscuros. Así que mi pregunta es, maldita sea, ¿cuál es la relación? Diablos, ¿es que nadie tiene intención de ofrecerme una jodida explicación sobre... cuál es la relación? ¿Salchichas, falos, salsas? No lo creo; soy un buen muchacho, mi pobre cerebro no funciona de ese modo. De acuerdo, me doy por vencido, pero estoy dispuesto a llegar hasta el fondo del asunto. Como premisa, una rápida definición de «cuarto oscuro»: se trata de salas desprovistas de luz a las que algunos homosexuales acuden para mantener relaciones sexuales anónimas. No obstante, es relativamente frecuente que los usuarios de ese tipo de servicios utilicen mecheros, o incluso las pantallas de sus teléfonos móviles, para echar un vistazo a la mercancía... no sea que forniquen con un tipo más feo de lo que podrían permitirse a plena luz del día.

Internarse en las sombras de un cuarto oscuro es a menudo parte del aprendizaje de cualquier homosexual decidido a dejarse ver en el ambiente, aunque ciertamente no todos estamos dispuestos a bajarnos los pantalones en ese tipo de sitios. De cualquier forma, es más o menos frecuente escuchar anécdotas de lo que le sucedió a uno la primera vez que franqueó La Puerta, y recuerdo perfectamente la primera vez que alguien me contó, o más bien le contó al tipo que luego sería su novio conmigo delante, su pequeña experiencia. No es que fuera muy divertida, pero al menos resultaba inofensiva y libre de la sordidez que uno daría por supuesta. El caso es que el chaval en cuestión, estudiante jienense en la capital sureña, había visitado en compañía de sus amigos el cuarto oscuro de una discoteca sevillana, y en un determinado momento un miembro de su pandilla se atrevió a encender un mechero: descubrieron así que un tipo los observaba desde un rincón. Bien, la llama se apagó, o la dejaron apagarse porque la ruedecilla empezaba a quemar, y al cabo de unos segundos volvieron a poner luz en las tinieblas. El tipo había avanzado, sin dejar de contemplarlos con ese interés lascivo tan fácil de identificar. La escena se repitió un par de veces, hasta que la última tenían al depredador enfrente, momento en que se dieron a la fuga. Mi caso no fue mucho más interesante, pero en fin... ahí va. Nos encontrábamos en la discoteca Ítaca, uno de los locales más siniestros de la escena gay sevillana, sentados en los bancos de la sala exclusiva para varones. En determinado momento, uno de los chicos decidió que había llegado la hora de echar un vistazo al cuarto oscuro, de modo que se incorporaron y pusieron rumbo al terrible paraíso, ubicado a unos tres metros a nuestra derecha. Yo permanecí fuera, un tanto asqueado y manteniendo las formas, hasta que los chavales que me acompañaban en la sala decidieron internarse también en la bruma; y, puesto que no me apetecía permanecer solo en aquella repulsiva penumbra, me avine a seguirlos. Formábamos una fila india e íbamos agarrados de la mano. Dentro: oscuridad, risas, mecheros, y unos dedos lánguidos que me acariciaban los genitales sobre la tela vaquera. Yo, pensando que se trataba de una broma de mis colegas, la aparté sin darle importancia. Pero ella volvió. En esta ocasión, un poco suspicaz, la rechacé con fuerza, y ya no regresó.

No recuerdo si fue esa misma noche cuando un miembro de mi pandilla, quien me había llegado a atraer en algún momento, justo al conocerlo, nos animó a que diéramos una vuelta por las distintas salas del Ítaca. Aquella noche el muchacho había llegado al lugar donde nos habíamos citado con un débil pretexto para convencernos (convencerse) de que había roto... en cierto modo había roto... con su novio, un chaval por el que siempre me sentí incapaz de sentir el menor aprecio. El caso es que no necesité darle demasiadas vueltas al asunto para comprender que el pollo tenía intención de practicar sexo a toda costa, y que la patraña que nos acababa de contar no era más que una forma de reafirmar su inocencia ante sí mismo y ante el resto del grupo: a fin de cuentas, si había roto con su media naranja --aunque sólo fuera parcialmente--, tenía todo el derecho del mundo a mantener relaciones sexuales con quien le diera la gana. Y nosotros lo acompañaríamos en su caza. Más tarde, en el cuarto oscuro, rechazó a un chaval no del todo mal parecido que vestía una amplia chaqueta de cuero, justo después de intercambiar una mirada llena de intenciones . La escena me pareció completamente ridícula en su momento, y la verdad es que mi opinión no se ha alterado un ápice con el paso de los años. Finalmente, una vez hubo decidido que la carne no le convencía, subimos a las cabinas, donde yo mismo tonteé un poco con él. No es que me avergüence, pero fue una estupidez por mi parte, incluso aunque de hecho no llegamos a ninguna parte: yo no estaba dispuesto a hacer lo que él me pedía (para no quedar como un estrecho, lo que hice fue pedirle que a cambio me hiciera él a mí otra cosa, algo excesivo, previendo que se negaría).

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Leyendo los blogs diseminados por Internet, y escuchando la opinión de colegas y demás, a veces tengo la sensación de que utilizar este tipo de servicios, por llamarlos de algún modo: cuartos oscuros, cabinas, baños públicos, parques, saunas, etc. constituye una especie de obligación fáctica y moral de todos los gays. Si debo ser honesto, me parece una pena y, por qué no decirlo, un verdadero asco. Se trata una vez más de admitir una especie de homogeneidad ética y conductual de todos los homosexuales, actitud no muy distinta de la de quienes nos convierten en ateos, en feos, en izquierdistas o en vaya uno a saber qué cosa (hace un tiempo publiqué una entrada relacionada con este asunto, Gays, mitos e ideas maléficas, donde ofrecía una lista de mis prejuicios favoritos). Mi idea, sin embargo, es la siguiente: no existe prueba científica alguna que relacione el ADN gay con los cuartos oscuros. Por supuesto, estoy abierto a la posibilidad de cambiar de opinión, si alguien brinda pruebas de que me hallo en un error; pero, ciertamente, albergo serias dudas sobre que algo así vaya a ocurrir.

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11 Comentarios:

Por Anonymous sonia, el 26 de febrero de 2007 19:00  

De ser un sitio donde aprovechar para prácticar el sexo bien con la pareja o con un ligue improvisado, ha pasado a ser un antro oscuro y perverso que despertaria la envidia de cualquier mazmorra de tortura de un castillo.:S

Por Blogger Seth Bones, el 26 de febrero de 2007 19:16  

Bueno, para practicar sexo con la pareja --o con un ligue de última hora-- están más bien las cabinas, que tienen espacio para sólo dos personas.

Hace un par de años vi un reportaje, grabado con cámara oculta de luz nocturna, en el que se veía a los tipos haciéndolo a saco y sin preservativos y demás. Algunos entran excitados y salen con el virus del SIDA, tan claro como eso.

Por Anonymous sonia, el 26 de febrero de 2007 19:31  

El que es un cabeza loca irresponsable, lo es dentro de una cabina, un cuarto oscuro o donde se tercie. A no ser que sea muy jovencito y con miedo a decir no, por lo que pueda pensar el otro y éste sea un detoloqueselepuedadecir.

Por Blogger Pasaelmocho, el 26 de febrero de 2007 19:32  

Bueno, yo creo que el día que dejemos de demonizar los aspectos de la vida gay que no nos gustan seremos un poco más felices.

¿¿¿¿Obligación fáctica y moral????
Qué memez. Lo que hay que saber es que existen y que están ahí. Si a ti te parece una pena que haya quien los utilice, a mí me parece una pena esa catalogación negativa y homogénea que haces.

Se puede pillar el VIH en un cuarto oscuro de la misma maenra que con alguien a quien te han presentado en una fiesta: no usando condón.

¿Que los cuartos son guarros y sórdidos? Pues sí, ¿y?

En mi opinión, tan negativo es el promiscuo que se ríe de las estrecheces del puritano como el recto que no tolera a quien se va a ligar a un parque o la marica concienciada que piensa que todo el mundo debe tener su misma ideología política.

Además, hay historias divertidísimas de cuartos oscuros.

Por Blogger Seth Bones, el 26 de febrero de 2007 20:39  

Pasaelmocho, bienvenido de nuevo y gracias por comentar :) No obstante, y dado que no es necesario, querría que no me ofendieses afirmando que mis argumentos son memos. No es mi costumbre faltar al respeto a nadie lo bastante considerado para leer lo que he escrito, y más considerado aún para postear su propia opinión, pero de vuelta espero lo mismo. Estoy seguro de que lo comprendes.

En cualquier caso, vamos por puntos. Voy a responder a tu mensaje en el mismo orden en que tú me respondiste a mí.

Bueno, yo creo que el día que dejemos de demonizar los aspectos de la vida gay que no nos gustan seremos un poco más felices.

Sin embargo, yo creo que seremos más felices cuando todos hagamos lo que queramos hacer, y nos sintamos lo bastante libres para ofrecer nuestras opiniones sin temor. Como ves, yo mismo me he dejado ver por algún cuarto oscuro, aunque sólo fuera por acompañar a mis colegas, algunos de los cuales sí hacían uso de ese servicio. Y ciertamente después seguían siendo mis colegas, así que no termino de ver cuál es tu punto. Que he hecho un juicio más o menos moral sobre determinado tipo de hábitos debe de ser evidente, al menos tan evidente como que tengo derecho a hacerlo. El mismo derecho, dicho sea de paso, que asiste a quienes acuden a los cuartos oscuros en busca de sexo. Todos podemos hacer lo que nos venga en gana, de modo que mi pregunta sigue siendo la misma: ¿cuál es el problema? “Demonizar” es una palabra bonita y eficaz, pero, honestamente, no me parece apropiada para el caso. Mi intención no era hablar de religión, ni la de censurar, sino la de ofrecer mi modo de ver las cosas. Es lo que tienen tanto la democracia como los blogs.

¿¿¿¿Obligación fáctica y moral???? Qué memez. Lo que hay que saber es que existen y que están ahí. Si a ti te parece una pena que haya quien los utilice, a mí me parece una pena esa catalogación negativa y homogénea que haces.

En efecto, utilicé esa expresión o alguna parecida. Supongo que suena bastante pedante, pues no tengo el mejor de los días, pero me siento muy satisfecho de la idea. El problema reside, Pasaelmocho, en que la has sacado de contexto, la has desvirtuado, y por tanto lo que quería decir poco tiene que ver con lo que tú interpretas que yo quería decir. Es un problema sutil, un conflicto de matices. Esta entrada, como puede verse en el párrafo final, era una respuesta a todos esos que afirman que cualquier homosexual, por el hecho de serlo, ha de asumir y practicar determinado tipo de hábitos por mor de una “obligación fáctica [pues no queda más remedio, va en la sangre] y moral [pues es lo adecuado desde un grotesco punto de vista ético]”. Hay gente que opina así, y supongo que a algunos conoces. Una vez más, ¿cuál es el problema? De modo que disiento cuando afirmas, muy poco respetuosamente, y eso sí lo lamento, que lo que he dicho es una memez. Dentro del contexto, es una idea perfectamente legítima y adecuada.

Tú dices que hay que saber que están ahí. Tío, es que yo sé muy bien que están ahí. He escrito un post justo sobre ese asunto. A mí, en efecto, me parece una pena que hay quien los utilice, y no voy a cuestionar tu derecho a pensar que lo que da pena es mi modo de verlo. Pues, colega, eso es genial: como decía antes, comparto mi vida con gente que piensa igual que tú. Y tan contentos. Lo bueno es que ellos no van acusándome de memo.

En cuanto a lo de que realizo una catalogación homogénea, te equivocas. Mi falta de habilidad para expresarme... bueno, hombre, es muy evidente, cometo errores, no me doy a entender, pero ni creo que quienes acuden a los cuartos oscuros formen una masa humana homogénea (pues el propio concepto de homogeneidad me asquea, como sugerí en el post), ni creo que los motivos que llevan a los hombres a sitios así sean los mismos: conozco a algunos que no podrían practicar sexo si no fuera de esa forma, y conozco a otros que lo hacen por desinhibición y por puro placer. Ahora bien, que dadas mis convicciones morales los cuartos oscuros son siempre y sin excepciones un asco, pues cierto es. ¿Y qué?

Que la gente puede hacer lo que le salga de los bajos, pues sin ninguna duda. Los animo a ser libres y a tener sus propias convicciones. ¿Y qué? No veo conflicto; a mí me parece sucio, y no lo hago; a otros no les parece sucio, y lo hacen; otros lo ven sucio, y aun así lo hacen. ¿Cuál es el problema?

Se puede pillar el VIH en un cuarto oscuro de la misma maenra que con alguien a quien te han presentado en una fiesta: no usando condón.

Sin ninguna duda, y cuando escriba sobre fiestas gays, lo mencionaré en consideración a ti. Pero en esta ocasión escribía sobre cuartos oscuros, sitios específicamente sexuales donde mucha gente olvida “las buenas maneras”. ¿Por qué no decirlo? ¿Acaso no es cierto?

¿Que los cuartos son guarros y sórdidos? Pues sí, ¿y?

¿Y? Y que son guarros y sórdidos. Quizá debiste preguntarme por qué mencioné que aquel chaval llevaba puesta una chupa de cuero. ¿Y? Y es que llevaba puesta una chupa de cuero. Claro que, como seguro que estás pensando mientras lees este párrafo, existe una diferencia sustancial, pero es tan obvia que escribirla constituiría una ofensa tanto para ti como para mi.

En mi opinión, tan negativo es el promiscuo que se ríe de las estrecheces del puritano como el recto que no tolera a quien se va a ligar a un parque o la marica concienciada que piensa que todo el mundo debe tener su misma ideología política.

Estoy de acuerdo. Me asiste el hecho de que yo sí tolero a quien va a ligar a un parque, como ya he dicho antes. Ciertamente, tengo también todo el derecho del mundo a pensar que determinadas costumbres son poco apropiadas, pero, ahora bien: que las ejercite quien quiera, ése no es mi problema. Eso sí, no renuncio a mi libertad de conciencia, que es lo que tú pareces cuestionar. Por supuesto, también estoy de acuerdo contigo con eso que dices de las ideas políticas; alguna vez he escrito sobre ese asunto en este blog, o sea que para mí no es nada nuevo.

Por último, gracias de nuevo por detenerte a dejar un comentario en mi blog, aunque sospecho que te ha movido el irrefrenable impulso de la ofensa y el escándalo, o algo así. A mí me parece bien, siempre que a ti te parezca bien que yo siga escribiendo lo que me plazca, con plena libertad de conciencia, y sin temor a que me acusen de tal o cual cosa. En fin, lo dicho, gracias.

A propósito: estaba escuchando Akhnaten, de Philip Glass, cuando vi tu respuesta. ¿Te gusta? Creo que lo tuyo es la ópera, pero no soy ningún aficionado y no sé qué opinión tenéis de Glass los entendidos (yo estoy más en el plan minimalista).
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En fin, Sonia, no sé si la respuesta que di a Pasaelmocho podría servirte también a ti. Me refiero a la parte en la que hablaba de los cuartos oscuros como lugares específicamente sexuales. Y si pensáis decirme que cualquier lugar puede ser, en efecto, escenario de un amorío, bueno, me parece un argumento poco consistente.

Saludos a ambos.

Posdata: sobre lo de las anécdotas divertidas, Pasaelmocho. Si no son excesivas, por así decir, tal vez quieras dejar caer alguna...

Segunda posdata: para que no halla más lugar a errores. Tengo firmes convicciones morales y no creo que todo dependa del color del cristal con que se mire. Sabiendo eso, tal vez no volvamos a incurrir en errores de concepto.

Por Anonymous sonia, el 26 de febrero de 2007 20:47  

Te has puesto tan serio que no pienso ni replicar. ;) y menos de algo que no conozco y dudo vaya a conocer.
Espero que mañana tengas mejor dia. Un beso

Por Blogger Seth Bones, el 26 de febrero de 2007 20:55  

Ja, ja, ja, de ningún modo, Sonia, escribe siempre todo lo que quieras. Mi casa es casa de todos, y respeto cualquier cosa que no incluya un insulto. :D

Por Anonymous Anónimo, el 27 de febrero de 2007 12:02  

Pues yo estoy de acuerdo 100% con Pasaelmocho, punto por punto. Y decir que una opinión es una memez no es lo mismo que decir que el q la expresa es memo, en absoluto.
Por supuesto que cada uno puede tener su opinión sobre un tema, pero hay opiniones que son demonizadoras, por mucho q sean respetables, y la tuya sobre los cuartos oscuros lo es. Si yo fuera un habitual de los cuartos oscuros por cualquier razón, me sentiría atacado por tu post. Si esa no era tu intención, pues lo siento, pero así es como se te lee.

Un saludo

Por Blogger Seth Bones, el 27 de febrero de 2007 12:24  

Hola, Anónimo, bienvenido y gracias por comentar.

Si estás 100% de acuerdo con Pasaelmocho, entonces mi respuesta va para ti al 100% también, como es obvio.

Sobre lo de la memez: estoy de acuerdo con la madre de Forrest Gump: tonto es el que dice tonterías, pero en fin, eso es lo de menos.

En cuanto a sentirse ofendido o no, que cada cual reaccione como le venga en gana, faltaría más. Me estoy repitiendo, pero es que ése es el Punto: les asiste el mismo derecho que a mí a dar mi opinión, y a ti la tuya. Y si me asquean los cuartos oscuros, lo escribo en mi blog. Como dirías Pasaelmocho: ¿y?

Un saludo a ti también. Buenos días.

Por Anonymous Anónimo, el 27 de febrero de 2007 17:38  

Siguiendo el razonamiento de "tonto es el q hace tonterias" que antes has dicho, si te parecen asqeurosos los cuartos oscuros, te parecerá también asquerosa la gente que acude a ellos, y eso no va un poco en contra del respeto que dices sentir?
Por supuesto que puedes dar tu opinion, pero no puedes estar en misa y repicando: no se pude decir q algo es repugnante pero q te parece estupendo que alguien lo haga, es un contrasentido. Me parece hipócrita. Puedes decir que algo va o no contigo, por las razones que sean, pero decir que algo es repugnante implica que quien lo hace te parece repugnante, como decir un comentario es una memez es decir que quien lo hace es memo. Y decir que alguien es repugnate es, en mi pueblo, señalar y demonizar, y nadie tiene derecho, y menos un homosexual si quiere mantener un minimo de coherencia.

Es mi opinion y no pretendo ofenderte con ella, como se que tu no pretendías ofender a nadie con tu post, creo que cuando te lee la gente tienes que elegir con cuidado las palabras.

Un saludo

Por Blogger Seth Bones, el 27 de febrero de 2007 19:18  

Hola de nuevo, Anónimo. Gracias por dar tu opinión, que en absoluto me ofende. Debo decirte, sin embargo, que me siento bastante satisfecho de la entrada que estamos discutiendo, y las correcciones que realizaría son de naturaleza puramente estilística, ninguna de fondo. Comprendo que eso puede no ser de tu gusto, ni, ciertamente, del gusto de mucha otra gente, pero me pareció una cuestión de principios darle relieve en el primer párrafo de mi respuesta. Me temo que si debo medir las palabras hasta el nivel que sugieres, entonces, sencillamente, debería dejar de ofrecer mi propia opinión. Confía un poco en mí, hombre: eso no ocurrirá jamás. Lo último que querría sería faltarte al respeto, pero es que lo que me pides es muchísimo más de lo que puedo y quiero dar.

En fin, a mí me gustaría saber si se pueden sostener argumentos racistas sin ser racista. ¿Tú que dices? Si en lugar de calificar de memo mi argumento, lo hubieran descrito como racista, ¿realmente no sería una acusación cuasi formal de racismo?

En efecto, me parecen repulsivos los cuartos oscuros. Y en efecto, desde mi punto de vista moral, quienes acuden a ellos adolecen de determinados hábitos reprobables: ¿son ellos, los tipos de los que hablamos, repulsivos? Pues no necesariamente, a pesar de la rigidez de tu pregunta. Los humanos somos bastante más complejos que eso. ¿No podría aplicarse el mismo baremo, la misma flexibilidad a un racista? Pues no: o se es racista, o no se es.

La cuestión es, ¿acuso abiertamente de repugnantes a los usuarios de cuartos oscuros? ¿Los repruebo? ¿Los rechazo? Es más o menos obvio que no. Ni de coña: bastante tengo con mantener a raya mis propios hábitos, como para ponerme a juzgar a los demás. Ahora bien, mi opinión de fondo no cambia: los cuartos oscuros apestan. Pero que los use quien quiera, ése no es mi negocio.

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